En estas últimas décadas
un indicador sobre la salud de la economía en los países, es el mercado
automotriz. Y si, el hecho es sencillo; cuándo las cosas andan bien,
existe un importante flujo de ventas de automóviles, mientras que en un
escenario adverso las ventas comienzan a caer.
Si
bien el año 2022 se experimentaron ventas históricas en el mercado
automotriz, el escenario 2023 no es tan auspicioso producto de una serie
de eventos económicos que llevarán a que las ventas en este mercado
vuelvan a las cifras experimentadas antes de la pandemia. Es más, el
Banco Central ya ha indicado que el año 2023 será un año de recesión
para nuestro país, con una proyección de caída del PIB de un 1,75%, lo
que conlleva un gran desafío para las empresas regionales, obligándolas a
mejorar sus estrategias en aspectos como los costos, la automatización,
entre otros.
Las
causas de este escenario son múltiples, entre ellas, figuran la
inestabilidad del dólar que, si bien logra hoy día revertir su alza
manteniendo una tendencia a la baja, no entrega certezas en el mercado,
ya que en gran medida depende de lo que realice la Reserva Federal de
los EEUU y sus decisiones en torno a la política monetaria que trae un
impacto directo para una economía tan dependiente como la nuestra.
Y
por supuesto, otra de las causas se relaciona con la tasa de política
monetaria entregada por el Banco Central de Chile que lleva a que los
créditos y préstamos sean algo costosos. La buena noticia es que, de
acuerdo a la entidad, esta tasa comenzaría a bajar en el primer
trimestre. Pero siempre debemos tener presente que el ajuste de los
mercados toma tiempo, de modo, que recién se vislumbra una recuperación
para el año 2024.
Ahora bien, ¿cómo actuamos con nuestras familias en un escenario tan complejo como el presente?
Como
en otras ocasiones ya hemos mencionado, la clave en la actualidad es la
educación financiera. Y con esto, nos referimos a que cuando entendemos
nuestro entorno en un aspecto tan importante como la economía, podemos
tomar mejores decisiones.
Por
ejemplo, es bien conocido que la tasa de interés de política monetaria
ha entregado un fuerte incentivo para que las familias lleven parte de
su dinero a instrumentos financieros como lo son los depósitos a plazo.
Los que, si bien no cubre la inflación del todo, al menos ha entregado
un respiro de bajo riesgo para evitar la caída del poder adquisitivo de
nuestro dinero.
Sin
embargo, esta anunciada baja en la tasa de política monetaria por parte
del Banco Central, también traerá consigo que el interés entregado en
este tipo de instrumento de bajo riesgo comenzaría a bajar. Esto no
implica la pérdida de nuestro dinero, sino que nuestras rentabilidades
no serán tan altas como las de este último tiempo. En este punto, las
familias deberán tomar una nueva decisión, relacionada con ahorrar o
invertir, tema que da para otra columna.
En
definitiva, lo importante es educarnos, ya que esto permitirá que
nuestras familias no experimenten apuros en un aspecto tan relevante,
como lo es “el dinero”.