Sólo
el extraordinario trabajo de Ricardo Cifuentes y su equipo en la
Subsecretaría de Desarrollo Regional con la voluntad presidencial de la
Presidenta Michelle Bachelet Jeria, junto a los defensores de este
proceso entre los militantes y adherentes de los diversos partidos
políticos de oposición o gobierno, como desde el mundo de la Academia, y
de las organizaciones sociales y comunitaria, hizo posible que
pudiéramos elegir a los primeros gobernadores regionales, que ya han
asumido sus funciones, pero aún deben lidiar con quienes son partidarios
del centralismo tanto en la conducción del Estado como en la vida
económica y ciudadana.
La
ley que fortalece la regionalización, ya permite a los actuales
Gobernadores electos por la comunidad regional, para demandar del
Gobierno Central (El Estado) el traspaso de servicios públicos, también
exige desde el año 2018 que el presupuesto cuente con una activa
participación de los Consejeros Regionales y de los Concejales de las
comunas. Este proceso que resulta esencial para la articulación adecuada
de la descentralización al interior de cada región aún no se percibe en
su real importancia por nuestras autoridades comunales y por quienes
por su intermedio pueden canalizar adecuadamente sus demandas en todo el
territorio regional.
La
ley obliga al ejecutivo (gobernador regional y staf) a que presente al
Consejo Regional el ARI (Anteproyecto Regional de Inversión) que por
cierto debe incluir el trabajo y propuesta de cada Ministerio que actúa
en la región, es una muy buena herramienta para evitar duplicidades y
proyectos que se cruzan entre sí, así se podrá coordinar mejor y la
región por medio de sus consejeros regionales, poner los acentos en las
iniciativas que concuerden con la estrategia regional. La elección
próxima de los Consejeros Regionales, probablemente produzca que en este
primer año los Gobernadores en ejercicio deban interlocutar con los dos
grupos de Consejeros los que están el pleno ejercicio y los que serán
electos, en Noviembre próximo.
Pero
los desafíos son mucho mayores, deben las autoridades regionales
demandar al gobierno central la cesión de más y mayores atribuciones, en
paralelo trabajar con los Constituyentes, para que en la propuesta de
la nueva Constitución, que se deberá ratificar o rechazar por la
ciudadanía, el tema esté tratado con profundidad y se defina un
ordenamiento del país que considere las realidades territoriales
diversas en todo ámbito el socio político, su conformación física y su
composición étnica, por ejemplo.
La
Constitución nueva no puede ser una camisa de fuerza (así lo es la
generada en 1980), si no que por el contrario debe tener un diseño
elástico muy amplio que permita acoger las realidades regionales y
locales. Así con ordenanzas locales, leyes y reglamentos regionales, se
podrá abordar la especificidad de cada lugar de nuestro territorio
nacional. Para otra semana habrá que dejar lo que este desafío
significa, en nuestra opinión, en el mundo de la empresa y del
emprendimiento privado.
El
Covid, está a la vuelta de la esquina, no está muerto ni anda de
parranda. Se deben mantener los controles en el acceso de las personas a
la región, cualquiera sea su calidad, nacionales, extranjeros,
turistas, trabajadores, familiares o hermanos migrantes- Que por no
hacer las cosas bien debamos lamentar más muertos y enfermos con
secuelas permanentes futuras. Con nuestros mejores saludos, Nelson Leiva
y Juan Morano, hasta la próxima semana.