Los desafíos de la sequía

El
cambio climático entendido como las alteraciones de las temperaturas y
los parámetros climáticos a largo plazo, afectan todos los territorios
del planeta, con mayor o menor intensidad, pero en forma progresiva.
Hasta ahora la temperatura del planeta en promedio ha aumentado 1,1°C,
provocando que la década recién pasada sea la más cálida registrada.
Producto de ello, ha sido frecuente la presencia de incendios, la
escasez de agua, el retroceso de los glaciales, la perdida de
biodiversidad y la sequía, entre otras consecuencias. En este sentido,
la sequía se define como un tiempo seco de larga duración generalmente
provocado por la falta de precipitaciones.

Los
científicos vienen alertando a los Estados sobre la gravedad del cambio
climático por más de 50 años, pero las economías poco han reaccionado.
Diversas Convenciones y Encuentros han generado las orientaciones y
acuerdos que permitirían dar frente a las consecuencias del Cambio
Climático, como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático, el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo
Sustentable. Chile es parte de estos acuerdos y en consecuencia ha
generado una política transversal para dar frente al cambio climático y
en particular a fenómeno de la sequía. Chile atraviesa la peor sequía de
su historia, con una reducción progresiva de las precipitaciones en la
última década. Desde Ñuble al Norte Grande los déficit alcanzan sobre el
65% llegando a cerca del 80%, y en gran parte del territorio la nieve
está prácticamente ausente, provocando escasez de agua disponible, con
grandes consecuencia para la vida humana, la biodiversidad, los
ecosistemas y las actividades económicas, especialmente agricultura y
ganadería.

Magallanes
no se escapa al Cambio Climático y la sequía. Si bien somos la segunda
reserva mundial de agua dulce del planeta (por Campo de Hielo Sur),
nuestros poblados se presentan principalmente en el sector oriental de
la Cordillera con condiciones más áridas en la medida que nos alejamos
al este de ella, lo que sumado al Cambio Climático nos genera
condiciones de sequía en gran parte de los sectores terrestres ocupados.
Los síntomas de sequía han sido evidentes por décadas, pero
estratégicamente poco hemos hecho para garantizar la disponibilidad de
agua donde se requiera. La desertificación de la estepa o la falta de
agua en sectores rurales, han derivado en reducción del número de ovinos
o complicaciones en la producción agrícola de los pequeños productores.
El desarrollo de Magallanes esta en jaque y la Estrategia de Desarrollo
Regional junto a un programa de Inversión a largo mediano y plazo son
parte de las medidas urgentes requeridas para asegurar nuestra
subsistencia, proteger las personas, ecosistemas y nuestra economía. La
adaptación al Cambio Climático requiere buscar una adecuada distribución
del recurso hídrico, que asegure el abastecimiento de agua a las
personas y nuestra economía, especialmente de subsistencia alimentaria
(agricultura y ganadería).

La
desaparición del espejo de agua de Laguna Pudeto o del Humedal Tres
Puentes, junto a otras Lagunas en el Paine, Tierra del Fuego o Laguna
Blanca, sólo dejan en evidencia un fenómeno silencioso pero permanente y
progresivo en las últimas décadas en la Región. Es urgente que nuestras
autoridades tomen cartas en el asunto, evalúen la inversión a la fecha y
su funcionalidad y, a partir de ello, planifiquen acciones e inversión
que nos permitan dar frente a las consecuencias del Cambio Climático y
la sequía, asegurando abastecimiento, urbano y rural; riego para
sectores productivos; junto a la educación y concientización para el uso
racional y eficiente.

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