Los desafíos y oportunidades de la educación técnico-profesional en Magallanes

Potenciar
las capacidades y habilidades territoriales es una oportunidad de
reconocimiento, respeto y construcción de comunidad, lo que refleja la
amplia convocatoria de la sesión constitutiva de la Mesa Regional para
la Educación Técnico-Profesional realizada el pasado jueves 24 de
agosto, la cual se establece en medio de la irrupción de la industria
del hidrógeno verde (H2V) en la región, pero también con la necesidad de
mirar el futuro de manera conjunta, estratégica, democrática, y por
ciento, con visión industrial.

Es
por eso que al conmemorarse este sábado 26 de agosto el día nacional de
la Educación Técnico-Profesional, relevando la creación de la Dirección
General de Enseñanza Profesional (1942), debemos reflexionar y brindar
diagnósticos operativos que fortalezcan el ecosistema educativo del
área, entendiendo que la forma de mejorar empleabilidad y trayectorias
formativas requiere una nueva dinámica para la toma de decisiones, en
tanto decisiones de impacto y valor público, concertando una plataforma y
orgánica que integre a la industria con la educación en el territorio.
En sencillo, desde el liceo a la empresa, de la empresa al liceo.

Si
para el 2050 la industria del H2V, sobre la cual se proyecta la
creación de más de 90 mil empleos para esa fecha, cabe preguntarse no
sólo ¿Tenemos esa cantidad de trabajadores?, sino que sobre todo ¿Qué
capacidades y habilidades se requieren? y ¿Quién las forma? Pues bien,
entendiendo que estas preguntas requieren respuestas de análisis
complejo, la posibilidad de generar propuestas de valor, sobre la base
de la idoneidad técnica, pertinencia territorial y participación
económica son del sumo relevantes.

Hablar
de encadenamiento industrial asociado al H2V es pensar en una cadena de
valor que trasciende sectores, y que justamente para la educación
técnico-profesional representa el desafío de fortalecer sus propias
capacidades, entendiendo además las brechas y problemáticas como
oportunidad y aspecto de mejora, asumiendo un rol de mayor incidencia,
sea en lo público, pero también en la horizontalidad frente a sectores
productivos y gremiales. Aquello es clave para la cooperación
territorial, lo que posibilita comunicarnos, dialogar, generar
identidad, y sobre todo fortalecer las capacidades y habilidades de la
cultura territorial.

Si
el hidrógeno verde posee la capacidad de cambiar la economía mundial,
transitando a una producción baja en carbono ¿De qué manera seremos
capaces de posicionar al territorio, a nuestras comunidades, como objeto
de sus beneficios, formulando facilidades y reglas claras al mercado?
Hoy, desde nuestro espacio de acción, a oportunidad de la Mesa Regional
para la Educación Técnico-Profesional, contribuimos a cimentar esta
plataforma para la integración de la diversidad de actores, públicos y
privados, formativos y productivos, gremios y colegios profesionales,
desde el más pequeño al más grande, desde la gran empresa al liceo, para
formular en conjunto las políticas que den sentido y coherencia a la
vocación productiva regional, con miras a un desarrollo integral,
coherente y equitativo.

Tenemos una gran tarea por delante.

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