“Yo
no vengo a vender, yo vengo a regalar” hubiese sido la frase
promocional del debate entre Daniel Jadue y Gabriel Boric, transmitido
por CNN Chile y CHV. Fue una conversación amena entre dos amigos en que
cada uno estaba preocupado que le fuera bien al otro. Hasta se donaban
los tiempos de respuesta y derechos a replica. A su vez, es innegable la
condescendencia de los periodistas, reflejada por sus sonrisas
contrapuestas a la parquedad del día anterior. Tal vez, habían sido
advertidos de ser sometidos a la crítica comunista, la cual no dudó en
tildar de “vergüenza e indecencia de periodista” a Matías del Río.
Conocido es que la intolerancia de izquierda radical a la crítica se
transforma en tiranía cuando llega al poder.
Boric
salió fortalecido del debate frente a su “contendor”. Entre el humo de
la pirotecnia, me parece algo más serio que Jadue. Por ello, me detengo
en una de sus propuestas que señala que los trabajadores participen de
los directorios de forma equivalente (50/50) a la de los accionistas y
que los directorios sean paritarios. Podríamos definir la propuesta como
“capitalismo popular feminista” o “capitalismo popular paritario”, si a
ustedes estimados lectores les parece mejor. De hecho, Boric expresó
que “si hay algo que dejó claro el estallido social es el anhelo por una
mayor participación de la ciudadanía en las decisiones que la afectan.
No se trata sólo de derechos sociales, que sin duda son importantes,
sino que también de una real igualdad política”. Es decir, plantea la
codeterminación en empresas como forma de expandir la democracia.
La
codeterminación implica compartir el control del funcionamiento de la
empresa. Sus propietarios, los accionistas, ya no podrían disponer de
las utilidades de la empresa en razón a su contribución, sea para
inversión o reparto de dividendos.
Además, los accionistas verían mermados sus derechos sobre la toma de
decisiones estratégicas, ya que estarían obligados a cederlos ante los
trabajadores, como así mismo se les impone elegir a un hombre o mujer
como integrante del directorio, no máxime del mérito profesional, si no
por sexo para cumplir con la paridad.
Los
estudios de economistas feministas y codeterministas están muy lejos de
ser concluyentes en demostrar beneficios en los gobiernos corporativos.
De hecho, los mismos economistas de “Think Tanks” del Frente Amplio
(Grau, Pardow, Sanhueza, Ugarte) reconocen la ambigüedad teórica. Es
decir, no se evidencia que la codeterminación sea causa de beneficios
sociales. Más bien, sostienen que podría (hipótesis) mejorar las
condiciones laborales en las empresas, y que aquello se refleja en la
calidad de vida de los Estados de Bienestar.
¿Quién
está dispuesto a comprar un activo para no ejercer su control? Los
principios normativos de igualdad política en el plano público y privado
son un error intelectual de Boric. De implementarse la propuesta,
generaría mayor incertidumbre a la propiedad privada e inversión, lo que
afecta el crecimiento y creación de empleos. Recordemos que los
trabajadores si participan e influyen en las grandes empresas a través
de los sindicatos y otras instancias. En lo personal, creo que el éxito
económico del país depende del trabajo mancomunado entre trabajadores y
empresarios, existiendo mejores instrumentos como retribuir a los
trabajadores con acciones de la empresa, compartiendo el riesgo empresarial y de esta manera participar en la toma decisiones.
Los
directorios de Boric son una toma sobre la propiedad privada. Tener
derecho político sobre una empresa sin arriesgar capital es un
testimonio del modelo chavista que socava la democracia liberal y nos
conduce a un autoritarismo que en nada ayudará a nuestro país.