Los efectos de un instructivo a la economía regional

Según está establecido, la economía es la ciencia que estudia los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, con la finalidad de satisfacer las necesidades humanas. De igual modo, se define como un sistema de producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios de una sociedad o de un país.

Quizás, una de estas definiciones pudiese ser el motivo que algunos personeros regionales estén mostrando su preocupación en los últimos días, quienes han encendido las alertas por el escenario económico actual y de las proyecciones futuras, que, a su juicio, no son muy alentadoras, aprensiones que, con el paso del tiempo, también ha ido penetrando en la comunidad magallánica.

Todos sabemos que cuando una economía se contrae, que es lo que visualizan algunos expertos en Magallanes, lo que se produce, es una reducción general de los bienes y servicios que hay en el mercado, cae el consumo, la producción de bienes y servicios y la inversión, las empresas tienen mayores dificultades para mantener sus estructuras y disminuyen su fuerza de trabajo, es decir, aumenta el desempleo.

El negativo panorama para la región al que apuntan economistas y personeros de diferentes entidades privadas, se basa en las recientes cifras que entregó el Instituto Nacional de Estadísticas, INE, cuyo último boletín correspondiente al actual trimestre, señala que, la tasa de desocupación en Magallanes se sitúa en un 6.2%, mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) de la región ha disminuido en un 4.1%. Esto sin duda, preocupa a la Confederación de la Producción y del Comercio, CPC, cuyo presidente regional expresó una serie de inquietudes, sobretodo, para el futuro de la industria del salmón.

Recordemos que hace un par de días, el Gobierno a través del Ministerio de Medio Ambiente, emitió un instructivo, el que demanda la presentación de planes de manejo actualizados para áreas protegidas como requisito para otorgar concesiones, lo que ha generado preocupación en la industria y en la comunidad económica de la región.

Así lo han hecho saber desde la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, actividad que este año ha tenido, traducida en menor producción, menor cosecha y menor contratación de trabajadores directos. “Necesitamos poder despejar los permisos que están detenidos y que impiden que la industria pueda compensar esa baja con otros centros de cultivo que se puedan poner en actividad. Y eso es lo que más nos tiene complicados, sobre todo pensando en el largo plazo”, argumentaron.

Las cifras de empleos durante el año 2022 en la salmonicultura, alcanzó a los 4.080 puesto de trabajo directo, muy distinta a septiembre del presente año, que sólo llegó a 2880, es decir, más de mil empleos menos. Este panorama, según explicaron en su momento, “se debía la necesidad de despejar los permisos que estaban detenidos y que impiden que la industria pueda compensar esa baja con otros centros de cultivo que se puedan poner en actividad”.

Claro está, que el reciente instructivo del Gobierno, el cual sin duda agudizará más aún el futuro de esta industria, es un duro golpe, no sólo el rubro, sino que también para la economía regional, considerando que la salmonicultura paga patentes en la región por mil 200 millones anuales, representa el 41% de las exportaciones regionales y aporta entre el 23% y 26% del Producto Interno Bruto regional.

Ante tal panorama, vale la pena preguntarse, cuáles serán las consecuencias futuras que el reciente instructivo traerá, cómo afectará a la ya negativa economía regional y cuáles serán los efectos en la disminución de la mano de obra para la zona… sería bueno conocer la opinión de quienes toman decisiones desde un escritorio a más de 3 mil kilómetros de distancia de Magallanes, sin importar los efectos que pueden causar.

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