Los efectos posteriores de la pandemia

En
Magallanes estamos viviendo una ilusión respecto de la pandemia. El que
Punta Arenas hubiera salido de cuarentena y que se haya comenzado la
vacunación nos hace creer a muchos de que ya salimos de la segunda ola,
que en Chile se dio primero acá en Magallanes y que incluso nos llevó a
pensar en una mutación de la cepa. Aún seguimos en el segundo rebrote
que ha sido mucho más contagioso que el primero que nos confinó durante
todo el mes de abril y los primeros días de mayo. Hoy en Europa están
viviendo lo que ocurrió en Magallanes hace un mes y medio y ahora a
novel país se viene la discusión respecto de los efectos de la pandemia.
La pérdida de empleos y el golpe al crecimiento son el foco de
atención, anticipándose un rápido deterioro de la distribución de
ingresos. Con algo de suerte, la recuperación de 2021 debería mitigar
algo. Pero el congelamiento de la educación… Eso es muy grave. Ojalá los
resultados, por ejemplo de la nueva Prueba de Transición Universitaria
(PTU) digan lo contrario. Con millones de alumnos que permanecieron sin
clases presenciales durante todo el año, con un mundo político que evita
el tema, la igualdad de oportunidades parece sólo una gran ilusión. La
evidencia internacional empieza a demostrar el impacto de las
circunstancias. Tanto en Estados Unidos, Bélgica y Holanda, todos países
con mejores condiciones educacionales, los datos demuestran caídas en
los niveles de aprendizaje y de los estudi
antes
sin acceso a salas de clases. Y los efectos son más pronunciados entre
los de hogares de menores ingresos. ¿Por qué? Todo indica que estos no
cuentan con soportes que compensen la ausencia del profesor, siendo sus
niños más proclives a sustituir el tiempo educacional con actividades de
menor productividad (videojuegos y TV). Los especialistas señalan que
todo lo anterior es ampliado por los ajustes en los métodos de crianza.

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