Los
fiordos se definen como una depresión del continente invadida por el
mar, generalmente alargada, estrecha y limitada por laderas altas y
abruptas. Estas estructuras geológicas se originaron por la fusión de
los hielos en un período de calentamiento global, que trajo como
consecuencia la subida del nivel del mar, penetrando así las aguas
marinas como dedos en el territorio continental. Existen pocos países en
el mundo que poseen fiordos en su geografía; dentro de los cuales
encontramos Noruega, Alaska (EE.UU.), Islandia, Canadá, Groenlandia
(Dinamarca), Nueva Zelanda y Chile. Si vemos un mapamundi, podemos
identificar estos lugares como zonas en donde pareciera que la tierra se
ha desmenuzado.
En
Chile podemos encontrar fiordos desde el Seno de Reloncaví, región de
Los Lagos, hasta el Cabo de Hornos. En la región de Magallanes
encontramos los fiordos más australes del mundo, los cuales se
encuentran distribuidos en diferentes Parques y Reservas Nacionales como
el Parque Nacional Kawésqar, Parque Nacional Alberto de Agostini,
Parque Nacional Bernardo O’Higgins y el AMCP-MU Francisco Coloane. La
Corporación Nacional Forestal (CONAF), es la entidad dependiente del
Ministerio de Agricultura y el Ministerio del Medio Ambiente son los
encargados de administrar estos Parques, protegiendo la flora y fauna de
estos hermosos ecosistemas actualmente.
Los
fiordos pueden tener características oceanográficas muy diferentes, por
lo que las comunidades marinas que ahí viven se han adaptado estas
condiciones, lo que hace a estos lugares interesantes para el estudio de
la evolución. Es importante recordar la importancia de la salinidad en
estos ambientes, debido a que estos cambios son dinámicos por el
continuo derretimiento de los glaciares y las descargas de agua de ríos
y, especialmente en Magallanes, la gran cantidad de precipitaciones en
la vertiente occidental de la cordillera de los Andes; o que permite que
las capas del océano se estructuren de acuerdo a su salinidad. Una
salinidad mayor, hace que el agua tenga mayor densidad, y por lo tanto
las masas de agua más saladas tenderán a descender al fondo marino, en
cambio, las aguas de menor salinidad tienden a permanecer en la
superficie. Durante la primavera con los primeros deshielos, la columna
de agua se empieza a estructurar según su salinidad, y aunque los
nutrientes suelen situarse en el fondo del mar, en los fiordos surgen
hacia la superficie, quedando atrapados en las capas superiores, y
también ayudados por la temperatura, los microorganismos comienzan a
proliferar, activando la fotosíntesis y la productividad primaria de
estos ecosistemas. Estos microorganismos, conocidos como el
bacterioplancton, serán alimento para la trama superior de organismos,
como zooplancton, crustáceos, peces y mamíferos marinos, sustentando una
alta diversidad.
Es
esta gran productividad, la que permite el aumento de la diversidad
de animales marinos que encontramos en los fiordos, como también, la
presencia de animales marinos de gran tamaño como los lobos marinos y
las ballenas, que ocupan los fiordos como sitios de alimentación o
forrajeo.
Las
características de los fiordos también permiten sustentar a la
industria de la salmonicultura, entregando un ecosistema protegido de
las corrientes marinas oceánicas y de los vientos predominantes de gran
importancia en altas latitudes, y con una alta productividad para el
cultivo del salmón. Sin embargo, es necesario priorizar la protección de
las especies nativas de la zona, el salmón es una especie introducida,
por lo que es necesario mejorar la actual legislación y fiscalización
para una equilibrada convivencia entre la industria y los ecosistemas.
El
proyecto microbioma del Centro Regional fundación CEQUA estudia el
impacto que podría tener en estos ecosistemas el aumento de la
temperatura en los distintos organismos, que constituyen la gran
biodiversidad en los fiordos. El aumento de la temperatura, como parte
del cambio climático, trae aparejado el derretimiento de los glaciares y
el aumento del nivel del mar, el cual afectará a las poblaciones
costeras de todo el mundo. Es por esto que el CEQUA se encuentra
estudiando el microbioma de la piel de especies marinas claves que
habitan los fiordos y canales de la Patagonia austral. La alta
biodiversidad que albergan los fiordos permite poner a prueba nuestras
hipótesis y tener evidencias de la adaptación de las especies a los
potenciales escenarios climáticos futuros. Estos resultados nos permiten
pronosticar la magnitud de estos cambios en el ecosistema, permitiendo
aportar conocimientos científicos a considerar en la elaboración de
estrategias de manejo y conservación.