Por
estos días se ha conocido la carta que un grupo de “señores políticos”
extranjeros, parte de una izquierda trasnochada y mentirosa, hiciera
pública en apoyo de un tal Marco Enriquez – Ominami.
Esa
misiva, aparte de intrusa, inaceptable y rechazada por casi todos los
sectores en nuestro país, lanzó imputaciones injustas contra los
Fiscales chilenos y cuestionó los procedimientos del sistema jurídicos
que se han venido empleando para esclarecer y establecer
responsabilidades penales por el delito de financiamiento ilegal de la
actividad política de ocho imputados, entre ellos, el cineasta, dice que
lo es, y el ex candidato presidencial Pablo Longueira, quienes afirman
ser inocentes y no haber recibido un peso ilegítimo de manos del dueño
de Soquimich, esa que usted conoce y sabe que es de propiedad de un tal
Julio Ponce Leroux, cuya “trayectoria” tiene más de un pasaje claro –
oscuro.
Desde
la vereda del frente, porque, y que no quede duda alguna, soy un
opositor a la nefasta gestión de este gobierno frenteamplista-comunista,
me permito aplaudir al actual Ministro de Justicia, Luis Cordero, por
su claro y fuerte rechazo a la carta, con la firma de Alberto
Fernández, Presidente argentino, un Tal Lula Da Silva, otro tal Garzón,
la diputada comunista chilena, Karol Cariola, entre otros presuntos
postulantes a ”próceres” de un grupo globalista afincado en Puebla o en
Río, que buscan imponer , con trucos sucios y triquiñuelas bien “sui
géneris”, una sociedad muy diferente a la nuestra en lo valórico, en lo
moral, en lo económico y en lo religioso.
No
es malo agradecer la reacción de la Cancillería chilena, bastante
vapuleada en la persona de su titular, en el último tiempo, por el
singular, por decir lo menos, manejo de una difusa política exterior…
estando de vacaciones.
Pero
la más destacable es la de don Francisco Bravo, Presidente de la
Asociación Nacional de Fiscales, que le hizo saber a esos intrusos, que
la nota imputaba corrupción, que no la hay.
¿Usted
cree que no sería bueno mirar a la justicia trasandina, por ejemplo, a
la luz de lo ocurrido con la Vicepresidenta Cristina Fernández viuda de
Kirchner, lo ocurrido con el fallecido, en circunstancias más que
sospechosas, fiscal Niessman, que la investigaba por diversos actos de
corrupción que son de dominio público y que al parecer “se habría
suicidado en defensa propia”…..Y de Lula, de Garzón es mejor no hablar,
creo yo.
Adelante,
no más con el proceso a los corruptos, sean del signo que sean, que se
haga justicia justa, como se hizo con el ex senador Jaime Orpis, el
único político que reconoció haber cometido delitos, asumió su
responsabilidad en los hechos que se le imputaban, fue condenado y
estuvo en la cárcel.
No
ha pasado lo mismo con otros políticos “chilensis” sospechosos de
corrupción o de haber recibido “dinerillos sucios”, como un diputado que
ahora se viste de verde, o de otros parlamentario, o a un par de
alcaldes, o a un par de leguleyos expertos en triquiñuelas tributarias, o
a altos responsables de entidades más que centenarias, a un par de
prelados, y mientras se dora en el horno de la Contraloría, la más que
dudosa compra de una clínica santiaguina que valía dos mil millones y
que un “negocito” entre compañeritos y compañeritas, se afirma, se
compró en ocho mil millones para dar “mejor salud” a los capitalinos,
pero con los dineros de la municipalidad de Santiago.
En
una de esas, estas personas también reciben una carta de apoyo de los
40 globalistas, tanto o más intrusos y corruptos que aquellos que ven la
paja en el ojo ajeno, pero ignoran la viga en el propio.-