¿Cuándo
se convirtieron en rufianes? ¿Cuándo se dejaron llevar por el placer
del poder? ¿Cuándo comenzaron a bailar al ritmo de lo prohibido y se
dejaron llevar por esta música casquiliviana (que no le hace “asco” a
insinuaciones sexuales)? ¿Cuándo se engolosinaron y se creyeron
definitivamente el cuento de que son los Pepe Grillos de la política
nacional y están dictando pautas, vetos, dicen quién sí quién no?…
Increíble leer sus declaraciones y cómo se enfurecen para los que
escribimos o participamos en medios “derechistas”, pero cuando los
invitan a ellos no le hacen asco (casquilivianos) y corren a sentarse,
responder preguntas y quedarse calladitos ante todos sus
cuestionamientos sobre quién puede participar o no en dichos demoniacos
medios, ellos sí pueden el resto no porque es una inconsecuencia…
Pregonan que son “antineoliberales” (ya no son de izquierda, eso quedó
en el pasado), pero no tienen asco en ir al canal de Luksic y no solo
bajan sus discursos, sino hasta sus prendas íntimas por aparecer a nivel
nacional, ahí sí es válido ocupar esos espacios, los otros no podemos,
no tenemos su estatura moral… Abandonan los primeros el barco cuando se
hunde (ya sabemos qué seres hacen lo mismo) y no tienen disimulo en
ocupar los botes de salvataje o apoderarse del salvavidas para salvar el
pellejo sacrificando a los demás, tienen un mandato casi mesiánico en
creer que ellos deben sobrevivir, los otros no… Son capaces de sentarse
en la misma mesa que sus “supuestos” enemigos irreconciliables y todo
por el bien mayor y porque ellos sí entienden los destinos de la Patria,
nosotros no… No han tenido decencia en declarar que casi van a cambiar
el mundo, y los ingenuos de siempre seguimos esperando, seguimos como
niños tras la piñata cumpleañera y que esta bien apuntando bien el
garrote se repartirán los dulces para todos… Pero no, la piñata es de
ellos, los dulces los digieren ellos y en definitiva ahora son ellos los
que deciden quién puede asistir y cantar el “happy birthday”… No
tuvieron asco en levantar verdaderas calumnias, enlodar, aparecer con
sus caras de mejor compañero de curso, proclamar a todo viento que son
por tradición, cultura y educación familiar “honestos y sinceros” y que
caminan así por la vida, con la frente en alto, dignos, consecuentes,
aferrados a sus principios (bueno, se demostró que no tan aferrados,
casi aferrados en realidad) y salieron a bailar con sus antiguos
demonios, los corruptos, los indeseables, los peores de la política
chilena, pero bailaron, vaya que bailaron… El que no participa de su
baile, son los nuevos indeseables, el nuevo peligro que hay que
controlar, acorralar, constreñir, como decía Jaime Guzmán (qué eufemismo
se mandó) y por nada permitir que pongamos nuestra música, ni menos
ingresar a la pista de baile de estos intocables, de estos nuevos
iluminados que, trasnochados por los resultados, dictan cátedra,
imponen sus presidenciables y los parias tenemos que seguir rindiéndoles
devoción… No, así no funciona una democracia, así no se construye nada
irguiéndose como los nuevos tiranuelos del acontecer nacional.
Macarras, casquilivianos, les queda poco. La gente ya está entendiendo y
se está organizando para detenerlos. Nada bueno puede resultar de estas
prácticas. Sigamos cuidándonos, es un imperativo social. Para todos,
como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para estos pillines…