En
la primera quincena del presente mes vimos la cara más dura de la
mentira. La frase típica chilena para estos casos es “se pilla más
rápido a un mentiroso que a un ladrón”. El problema de los mentirosos
es que “El mentiroso cuando se ve descubierto, se enfada o se hace la
víctima”. Pero al final los pillamos, porque la derecha de este país nos
miente descaradamente y poco se sabe de esto. La primera prueba de la
mentira, tiene relación con lo que ocurrió en la Cámara de Diputados el
día 9 de octubre, cuando los parlamentarios de derecha de este país
votaron en bloque por rechazar el proyecto de modificación de la
Constitución para que la protección de la infancia esté
garantizada en la Constitución, así como la autonomía progresiva de
niños, niñas y adolescentes. ¿Qué significa esto? Que los niños le
pertenecen a los padres y pueden hacer con ellos lo que quieran,
incluyendo dejarlos sin educación o mandarlos a trabajar.
La
segunda prueba fehaciente de que los niños no están primero tiene
relación con el presupuesto entregado al Sename, precisamente uno de los
puntos críticos respecto de las políticas públicas. La propuesta de
presupuesto que se hizo el 2018, para implementar este año tuvo un
incremento del 9,7% respecto del 2018. La propuesta de incremento de
presupuesto que se hace este año para ejecutar los recursos el 2020 es
del 8,2%, es decir menor incremento de recursos para el próximo año. Tan
infortunada es la propuesta de incremento del Presidente, que la propia
Defensora de la Niñez, la destacada profesional Patricia Muñoz, señaló
públicamente el día 10 de octubre: “La verdad es que uno entiende que
en términos presupuestarios los recursos no son ilimitados, y que desde
ahí es necesario establecer ciertas
prioridades. Lo que nosotros hemos reclamado desde la Defensoría de la
Niñez es que conociendo la prioridad que el Gobierno le ha dado a la
situación de niños y adolescentes de nuestro país, resulta poco
coherente”.
Finalmente
la prueba más contundente fue la aprobación de la Ley de control
preventivo para mayores de 16 años, proyecto presentado por el
Presidente Sebastián Piñera, y aprobado con todos los votos de la
derecha, y lamentablemente con votos de la Democracia Cristiana y del
Partido Radical. El proyecto trae de vuelta un procedimiento invasivo
para los jóvenes, el cual tiene una componente de discriminación
importante, ya que usted comprenderá que un joven rubiesito y de ojitos
claros del barrio alto de Santiago no será detenido para verificar su
identidad, porque esos jóvenes son “la gente bien” de la sociedad. El
control preventivo se realizará lamentablemente a los otros jóvenes, esos que tienen que luchar a diario contra un país desigual.
Tan
malo es el proyecto, que incluso la Unicef Chile declaró : “La medida
aprobada constituye un retroceso en los derechos de la niñez que no se condice con los avances que ha realizado el país en este ámbito”.