Hace
menos de 48 horas que asumió el magallánico Gabriel Boric como el nuevo
Presidente de Chile. El Gobierno que pasó a encabezar nuestro
coterráneo es el mandato más difícil desde el retorno a la democracia. Y
eso lo sabía bien Boric incluso antes de la campaña presidencial. Mire,
anote los graves inconvenientes con los que se va a encontrar: la
inmigración está desbordada. En el norte del país los extranjeros que
ingresan irregularmente están delinquiendo, atacando a carabineros e
incluso tomándose viviendas de nuestros compatriotas. Están habitando en
carpas por todos lados y cada vez el fenómeno avanza más hacia el sur y
no se extrañe que si la pandemia disminuye, lleguen masivamente a
Magallanes… la tierra del Mandatario. Delincuencia y narcotráfico que
ya se apoderaron de gran parte del país. Usted dirá, pero en Magallanes
no vemos tanto el portonazo o la encerrona, sí pero está a la vuelta de
la esquina; Chile es el tercer exportar de drogas en Latinoamérica y las
grandes ciudades están apoderadas de ellos. Con armas, con amenazas y
con la complicidad de muchos. Boric también deberá enfrentar la sequía,
con una economía por el suelo, con la inflación más alta en décadas, con
una deuda que sube como la espuma; con altos precios de los alimentos;
con un costo de la vida que no para de subir; con los problemas en La
Araucanía; con la Convención Constitucional que al parecer no entiende
lo que está haciendo y se detiene en pequeñeces para dividir más a un
país. El magallánico tendrá que gobernar con un equipo de trabajo con
muy poca experiencia y compartir la dirección con un Partido Comunista
excesivamente celoso del incumplimiento de las promesas electorales,
muchas de ellas son demandas sociales que todos sabemos no se
concretarán en un futuro cercano. ¿O acaso usted cree que el sueldo
mínimo se reajusta a $500 mil pasado mañana? Boric se echó encima una
mochila muy pesada. Hay mucha gente que está muy ilusionada y cree y
confía en nuestro coterráneo. Pero, ¿qué pasará si en un año no se
empiezan a ver concretados muchos de los cambios anunciados? Porque no
se trata de gobernar con el populismo y beneficiar a todos aquellos que
impulsaron el estallido social, se trata de administrar una nación que
venía bien, que poseía bases sólidas y que había que reestructurarla
solamente, no anunciar a viva voz una refundación sino tenemos la
capacidad de hacerlo, Y a todos los problemas que tenía nuestro país,
ahora al Presidente Gabriel Boric se le suma la invasión rusa a Ucrania,
que hace tambalear más a nuestra economía, con proyecciones de nulo
crecimiento para los próximos dos años.