Los próximos cinco años…

Durante
esta semana, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que su
perspectiva de crecimiento económico mundial en los próximos cinco años
es la más débil en más de tres décadas, instando a las naciones a evitar
la fragmentación económica causada por la tensión geopolítica y tomar
medidas para impulsar la productividad. La entidad prevé que la economía
mundial se expanda alrededor de un 3% durante la próxima media década a
medida que las tasas de interés más altas desaparezcan. Ese es el
pronóstico de crecimiento más bajo desde 1990 y menos que el promedio de
cinco años de 3.8% de las últimas dos décadas. Alrededor del 90% de las
economías avanzadas experimentarán una desaceleración del crecimiento
este año, ya que una política monetaria más estricta pesa sobre la
demanda y ralentiza la actividad económica en Estados Unidos y la Euro
Zona, lo que impactará en nuestro país, sin ninguna duda. Algunos
mercados emergentes están mostrando fortaleza, particularmente en Asia, y
se espera que India y China representen la mitad de la expansión
global. Pero las naciones de bajos ingresos se ven paralizadas por el
debilitamiento de la demanda de sus exportaciones, y el crecimiento de
su ingreso per cápita se mantiene por debajo del de las economías
emergentes. La pobreza y el hambre, que aumentaron durante la pandemia
de coronavirus, podrían aumentar aún más. La invasión de Rusia el año
pasado envió una inflación ya fuerte en muchas naciones a su nivel más
alto en décadas. El apoyo del presidente chino al líder ruso, incluido
un viaje de alto perfil a Moscú el mes pasado, generó críticas de EE.UU.
y empeoró la relación entre Estados Unidos y China. Se podría decir
entonces, que estamos frente a una “guerra fría 2.0”, esta vez, con
repercusiones más profundas en la humanidad.

En
este punto no podemos cerrar los ojos y esperar que todo ocurra sin
proponer por lo menos algunas ideas que permitan soportar el chaparrón
que vendrá. Para enfrentar esta crisis creo que es fundamental generar
las condiciones para tener una recaudación fiscal más robusta, que
permita asegurar financiamiento para un sistema de seguridad integral
para el país, que incluya seguridad social y seguridad pública. Junto
con ello, concretar estrategias de seguridad alimentaria e
industrialización del país, como medidas contracíclicas, que nos
permitan salir bien parados de este futuro incierto. Para ello,
requerimos de:

Un
sistema tributario más justo, que impida le elusión y evasión de
impuestos de grandes contribuyentes, y que permita financiar lo
siguiente…

Una reforma de administración de fondos de pensiones, para asegurar trato digno a nuestros adultos mayores.

Un
sistema de seguridad pública robusto y con mecanismos de inteligencia
de alto estándar, que además incluya a Municipios y Gobernaciones en
coordinación con el Estado, que nos permita recuperar el imperio de la
Ley.

Una
estrategia de seguridad alimentaria, que genere las condiciones para el
autoabastecimiento de alimentos esenciales dentro del país.

Una
estrategia nacional del Litio y el Cobre (por su relevancia en la
transición energética mundial) para que sean el pilar fundamental de la
recaudación fiscal, y

Una estrategia de industrialización del país, que permita agregar valor a cada producto exportado.

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