Nelson Cárcamo Barrera – Profesor de Estado
Hablar del ingenioso Quijote de la Mancha y entrar en las analogías propias que resultan de las acciones que de tiempo en tiempo resaltamos, permite valorar los esfuerzos y compromisos que se generan en torno a objetos y propósitos que nos empeñamos hacer realidad, cueste lo que cueste.
Propio de éste singular caballero que vivió una azarosa aventura y en la que no trepidó en involucrar a ese fiel y leal escudero que fue su Sancho Panza.
Quien leyó en su momento estas singulares aventuras, puede perfectamente entender a quienes hoy hacen la comparación entre lo vivido y experimentado por Don Quijote y que distaba mucho de su realidad circundante. No obstante, asumido plenamente y asignándole el valor respectivo y enmarcándolo en los protocolos y costumbres de su época.
El ejercicio tiene como escenario la Francia del 1700., en donde dos personajes asumen un compromiso con la educación de aquellos tiempos. Garat y Lakanal por aquel entonces, proponen una institución de ésta índole y que se conocería como Escuela Normal la que obedecería a ciertos principios: “establecer en París una Escuela Normal y en donde se requerirán de todas las partes de la República, de los ciudadanos ya informados en las ciencias útiles, para aprender bajo los profesores más hábiles en todas las clases, el arte de enseñar. . .¨
Fue en el siglo XIX, en el que las escuelas normales, proliferaron por todo el mundo. Chile no fue la excepción. De hecho, su modelo educativo se inspiró en el francés, transformándose en la base de su educación primaria.
La historia deja establecido que fue bajo la Presidencia de Manuel Bulnes y siendo su Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Manuel Montt, que se originó el Decreto del 18 de Enero de 1842 que daba vida a la Primera Escuela Normal de Preceptores.
Más tarde y de acuerdo a los requerimientos de la época, surge un José Abelardo Núñez, quien consolida ésta obra educativa, mediante la asunción de la Dirección de la Sociedad de Instrucción Primaria.
De ahí para adelante, las escuelas normales juegan un rol fundamental en el desarrollo de la formación de sus maestros y maestras respectivamente a través de un trabajo pedagógico urbano y rural.
La formación que adquieren los hace imbatibles, poseen mística, vocación de servicio y un enorme amor y aprecio por lo que significa educar y formar a los niños de su patria. Con estos educadores, Chile se siente gratificado, por cuanto están hechos de una madera especial; no trepidan en recorrer distancias y sectores para enseñar, de Norte a Sur o de mar a cordillera. A ellos, su formación les ha dotado de elementos y estrategias pedagógicas válidas para derrotar el flagelo del analfabetismo y sus consecuencias.
Chile mantiene hoy , una enorme cuota de gratitud para aquellos maestros (as), que un día egresaron de sus señoriales aulas con la noble tarea de educar asumiendo con responsabilidad y entereza aquella misión sin titubeos y con la convicción que la educación es la principal palanca de desarrollo para los pueblos.
Los quijotes de la educación perduran y atacan cuanto molino de viento se les cruza. . . todo es válido en cuanto los niños y adolescentes estén resguardados en sus principios y derechos. Desde estas líneas., hacemos llegar un expresivo y fraternal saludo a todos aquellos docentes que conforman el glorioso cuadro de honor de las escuelas normales de Chile., diseminados en nuestra región y que cada 26 de Agosto vibran al recuerdo de sus respectivas escuelas. . . Salud ¡! Quijotes de la Educación. ¡!!