“Conócete
a ti mismo” (Sócrates). La identidad es elemento esencial de la
existencia humana, lo que le da sentido a la misma. No solo para los
individuos, también para sus agrupaciones y sectores. ¿Qué es ser “de
derecha” hoy en Chile noviembre 2023 o, al menos identificarse y votar a
ese sector o lo que se cree es ese sector? Hace 200 años, en los
albores de la República, ello no era tema. Hace 100 años con el aparecer
de la “cuestión social”, ya lo era, pero con excepción de esos extraños
seguidores de un tal Karl Marx y de una siniestra revolución
bolchevique, la política chilena seguía teniendo elementos básicos
aglutinantes, que fueron disolviéndose en las décadas siguientes. Hoy en
día, una cosa es pretenderse “de derecha” y otra serlo. A mi juicio,
hay tres factores que determinan esa orientación política, tres
elementos que hoy en día se advierten muy deficitariamente y por lo
mismo, el “sector” carece de identidad: conservadurismo en lo valórico,
los conceptos y la Historia; liberal, en lo económico. La libertad
económica es el único sistema que produce bienestar y desarrollo. Pero
falta otro elemento que muchos rehúyen, nacionalismo en lo político,
esto es, entender que el bien e interés de la nación y el país están
primero, partiendo por su existencia, sobrevivencia y proyección. Son
estos los tres elementos que dan identidad al sector, la única forma de
tener un pensamiento y actuaciones coherentes a individuos y
organizaciones que sean garantes de la identidad nacional con todo lo
que ello significa. Porque en este dinamismo conceptual, para que seamos
“chilenos” debe existir Chile, distinguirse de otras naciones y tener
clara noción de ser un destino común en lo universal para la nación que
lo conforma Si Chile desaparece o pasa a ser una mera palabra vacía,
dejamos de ser… Chilenos, perdemos nuestra identidad en el mundo. Eso
debiera entenderlo la “derecha chilena” de hoy, extraviada muchos de sus
sectores en una suerte de “progresismo” antivalórico, o dispuesto a
sacrificar valores y al país mismo en aras de sus negocios. Aunque se
definan a sí mismos como “derecha” no lo son. El individuo es en sí un
todo indivisible, y la nación y el país otro todo: cultura, valores,
creencias, Historia, territorio, y un pueblo originado en todo ello y
que comparte un común futuro.
Es
fundamental tener clara esta disquisición para entender el dilema en
torno a este “proceso constituyente”. Un señero líder de la derecha
enseñó hace muchos años, que hay que plantar las banderas propias y no
tratar de arrebatar las del adversario. Eso se olvidó, y el espectáculo
que dan sectores de esa extraviada “derecha” es penoso. Con que
liviandad se autoconvencen de algo tan falso como que ella está
estableciendo una nueva constitución. En realidad, solo quieren salvar
los restos del naufragio que le crearon al país en 2019. El proyecto fue
escrito por un grupo de políticos falsamente denominada “comisión
experta”, que trata de legitimar un proyecto contenedor en esencia de
las mismas aberraciones del mamarracho terminado en septiembre pasado. Y
que con mucha ingenuidad -quiero pensar- los consejeros mantuvieron
como niños deslumbrados por los caramelos de derechos individuales que
serán nada frente a la estructura globalista y de cesión de soberanía e
igualdad sustantiva-o sea de desigualdad ante la ley-que la izquierda
ideológica metió y mantuvo en el texto. A Ud. quizás nunca se lo
dijeron, pero las normas jurídicas tienen vida propia, y la
interpretación de ellas determina su aplicación y modo de hacerlo. Una
constitución no es un recetario de cocina, y menos funciona sola, son
personas, buenas y malas, las que las interpretan y aplican, bien y mal.
No solo establece y garantiza derechos, individuales y esa hibridación
de “derechos sociales”, sino antes que ello, sienta las bases del Estado
mismo, su estatuto, y el nuevo proyecto es globalista, cede la
soberanía a los tratados de derechos humanos cuyo administrador final es
la ONU, y supedita todas las actuaciones de los órganos internos a
dichos tratados. “Estado social” es “socialista”. Consagra el
indigenismo, la ideología de género, y somete al banco central a las
“políticas públicas”. Si, guardando las formas aparentes de la actual
constitución, que es acaso la que más nos ha funcionado en la historia,
con otras palabras, tiene similar contenido que el mamarracho rechazado.
Es, como dijo Teillier, “habilitante”, para seguir con la revolución
globalista izquierdista. Si ya tienen el control de las instituciones
internas. La gran habilidad de la izquierda y del partido comunista en
especial (y ahora la “derecha” le cree a la izquierda y al PC) es hacer
pensar a muchos que está por el “en contra”. Es otro engaño, saben que
la gente no vota por ellos, todos sus disciplinados militantes van a
aprobar. Solo espero la mayoría de la gente “de derecha” no caiga en
esta hábil trampa y ayude a legitimar lo que es, en origen y desarrollo,
ilegitimo, ilícito e inmoral. Y creer que si se aprueba todo se
soluciona en Chile, es poco inteligente por decir lo menos. La
revolución no se detendrá en Diciembre.