Entre
broma y broma dicen que la verdad se asoma, así es como entre la
desesperación, necesidad de desahogarse e impotencia por no poder
trabajar, uno de nuestros socios de Austrochile calificó al Ministerio de Salud como “los sicarios del turismo en Chile”. Solo
puedo compartir y respetar ese enojo, que representa a quienes
trabajamos en el rubro y hemos visto que después de casi 2 años o 21
meses de iniciada la pandemia es el único sector de Chile que no ha
podido volver a ejercer su derecho básico de simplemente “’trabajar”.
Aquí
recojo los dichos de una colega que emprendió justo antes de la
pandemia dejándolo todo en la cancha para concretar su sueño de tener
una microempresa, “con tanta aspirina tras aspirina del Gobierno
central ya estamos todos con úlcera”’, y lo más penoso sin plata para
el tratamiento. Poder abrir algunos de los prestadores de servicios y
reactivar algo de turismo ha sido una tremenda lucha, que partió con
cientos de comunicados, cartas, reuniones con autoridades, algunos
íconos como la marcha Funeral del Turismo y la Última Cena. Finalmente,
ante toda la injusticia del momento donde miles de personas podían, por
ejemplo, entrar a comprar a un determinado lugar con cuadras de filas,
pero no ir a comer a un restaurante que promediaba capacidad de 30
personas, con muchísimos protocolos, distancia social, ventilación y
siendo uno de los primeros con esquemas de vacunaciones completos.
A casi dos años seguimos en esta lucha agotadora, donde aún el 70% de los 2.000
prestadores de servicios turísticos regionales como transportistas,
artesanos, guías, operadores, agencias, alojamientos y tantos otros, no
han podido reactivarse en condiciones medianamente adecuadas. Muchos están abiertos y sobreviven sobreendeudándose, bajaron todos sus precios de venta y todo es más caro con un IPC acumulado del 4,4%; muchos buscaron alguna forma que les
permita “’aguantar hasta la tan ansiada temporada turística “’. Aquí ya
entramos al cuento del tío, donde te engañan una y otra vez, dando
pildoritas; el mes de octubre anunciamos cambios, luego en el mes de noviembre otro poquito y enero otro poquito más, ¿cuándo nos dejarán trabajar?… a este paso será terminada la tan ansiada temporada.
El
escudo y manejo del Ministerio de Salud es que debemos ir paso a paso
con la pandemia, así que a dos años todos debemos callar por temor, pero
ya no al virus, sino a los encierros
donde tan mal lo ha pasado la ciudadanía. Aquí no comprendemos la
incongruencia en el relato, hace meses estamos todos vacunados, 95% en
Magallanes y 80% en Chile, pero seguimos estando más encerrados y
restringidos que todos los otros países del mundo. Entrar y salir de
Chile es más complejo que ingresar al Pentágono. Te dan anuncios siempre
con la letra chica, “con tercera dosis puedan ingresar y no hacerse el PCR en Santiago”, claro, y cuántos países están aplicando esa tercera dosis, casi ninguno, en los pocos casos es solo
a un sector mayor de la población. El ministro de Salud como gran
anuncio dice mejoraremos los tiempos de homologación de vacuna y
reforzaremos equipo para no tardar más de los 16 días, homologación que solo
la pide Chile, porque ningún otro país tiene ese requisito. Todos
aceptan certificado de vacuna, hay código QR en Europa y así, pero ¿será
que las marcas de vacunas cambian sus componentes según el país en el
que viven, Pfizer, Sinovac, AstraZeneca no son iguales en Europa que en Chile?.
Realmente parece que los del turismo vivimos en un mundo paralelo,
porque son cientos los correos que nos llegan de turistas y operadores
quejándose porque se han demorado más de 30 días en la homologación,
porque no les contesta del ministerio, porque no hablan inglés y porque es muy engorroso para ellos;
no encuentran el sentido si tienen certificados de vacuna de sus
países. Deciden viajar a otros destinos donde todos están más abiertos
que nosotros e incluso Argentina se está llevando mucho de lo que venía a
la Patagonia chilena.
Bueno, suman y siguen los grandes anuncios del Gobierno
que son una limosna y no una solución, donde la zona de sacrificio es
nuestro sector. Desde el principio fuimos muy responsables, los primeros
en vacunarnos, implementamos muchos protocolos y hemos hecho “todo lo que Salud no has pedido e incluso más”, pero aun así “los sicarios del turismo” nos han colocado una lápida y nos dejaron como Penélope…. que murió esperando.