Nos
gustaría vanagloriarnos por tener grandes primeros lugares. Pero no
aquellos que conllevan peligros. Desde el 16 de marzo, la Región de
Magallanes y Antártica Chilena está en la mira de todo el país. Y no es
precisamente por algo bueno. Primero, es lo más peligroso. Somos la
región con la tasa de contagios más alta del país. Lo que acarrea un
peligro constante. Además, nuestra capital, Punta Arenas, es la ciudad
con la tasa de contagios más alta de Chile. Y por si eso fuera poco, es
la comuna en la que se piden más permisos diariamente para evadir una
cuarentena que hoy está cumpliendo 29 días. Entonces si usted se da
cuenta, las cifras nos están diciendo: “Estamos en un serio peligro de
perder la vida por una pandemia”. ¿Y nosotros cómo respondemos?: “Con la
mayor irresponsabilidad del país”. Entonces algo está pasando. Algo no
estamos haciendo bien. Y como si todo lo anterior fuera poco, tenemos
otro triste récord. Entre los nuestros, y ayer lo reafirmaba con sus
dichos el intendente José Fernández, tenemos a un ciudadano que está con
arresto domiciliario porque tres veces ha sido detenido quebrantando la
cuarentena. Nuestras autoridades incluso han dicho que se deberían
aplicar medidas más restrictivas para toda la población, pero en
realidad, lo que más debiera aplicarse es un severo castigo judicial a
aquellas personas que sean detenidas poniendo en riesgo la salud
pública. Pero para muchos está bien con el arresto domiciliario. Como si
los otros 150 mil habitantes de Punta Arenas no hubiésemos estado
confinados durante los últimos 29 días. No, las drásticas sanciones
debieran ser aún mucho mayores, porque de lo contrario seguirán pagando
justos por pecadores y este encierro de un mes se irá estirando semana a
semana. ¡Por favor pongámonos serios!