¿Los últimos o los primeros?

¿Qué intríngulis? ¿Vamos
o venimos? ¿Los últimos serán los primeros? Algunos definidamente no
tienen duda, y otros se llenan de dudas. Unos se preguntarán por la
perspectiva o punto de vista del enfoque. ¿A qué aludimos? ¿En qué
contexto nos posicionamos?

Es
cierto, hay muchos contextos para referirnos a la pregunta, en especial
en el último tiempo, aciago para muchos, si no para todos. Me refiero a
que, en tiempo de pandemia, suman y suman quienes por contagio han
debido recurrir a asistencia médica, y allí se han prodigado esfuerzos
técnicos y humanos para socorrerlos por horas, días, semanas y meses,
con suertes diversas.

Se
afirma con justa razón que quienes multiplicados en número, con
preparación específica, con experiencia de años, otros con
especialidades diversas y experticia parcial o inespecífica, algunos con
experiencia novel, pero con ánimo, interés superior de asistir al
prójimo, de aprender. Se suman a ellos, hombres y mujeres de variadas
especialidades en el sector salud, enfermeros y enfermeras, kinesiólogos
y kinesiólogas, técnicos y técnicas superiores en enfermería,
fonoaudiólogos y fonoaudiólogas, y más, otros más. A todos se les señala
con el nombre de primera línea.

Y
hay más, mucho más, muchos más, en realidad. Se les ve poco, no son
señalados, no son identificados, en particular. Se mueven sigilosamente,
por lo general, son silenciosos. ¿Su experticia? Tener impeque, sin
tacha, todo espacio, todo ambiente, de alta o mediana especialización.
Puede ser en una unidad de pabellones quirúrgicos, en una sala de unidad
de pacientes críticos, en una sala de unidad de tratamiento intermedio,
en una sala de camas básicas o agudas, o bien en salas de espera, en el
servicio de urgencia. Y no es todo, están en todo ambiente o espacio
como una presencia inalterable que mantiene el orden, el cuidado y la
higiene en los pasillos, ascensores, las escalas de uso general; también
de mantener limpios los baños, las puertas, los vaivenes, los pisos que
reflejan la luz a través de los vidrios de las ventanas y que cae sobre
equipos de alta y mediana gama; en fin, s
on
muchos los espacios y los medios que mantener limpios. Se turnan,
forman equipos, cuadrillas; sus manos recorren todo, se agachan, se
yerguen cuánto más pueden, si no con el auxilio de algún medio técnico y
limpian, sanitizan todo y al extremo.

Hoy,
visibilizar su labor es propio. Los aplausos deben llegar hasta ellos,
hasta sus oídos, en el sector en que estén, es justo, es necesario.
También deben salir en las fotos, entremezclados, los unos y los otros,
los otros y los unos.

Los
limpiadores y las limpiadoras. ¿Quiénes son? Quienes o aquellos y
aquellas que llaman personal de limpieza. Los limpiadores y limpiadoras
son personas que prodigan mayores esfuerzos en disponer todo medio
específico o inespecífico, todo espacio de alta o mediana
especialización en el sistema de salud, en am
bientes tan vitales como postas, cesfam, consultorios, hospitales, clínicas, en el sistema público o privado.

Nunca es tarde. ¡Muchas, muchísimas gracias, limpiadores y limpiadoras!

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