Juan Ignacio Ortiz R. – Editor general Pingüino Multimedia – @JuanInachoOrtiz
No puede ser que sigan pasando hechos delincuenciales y terroristas como los ocurridos en las últimas semanas.
Para vivir, lo primero que pedimos es seguridad. ¿Y qué hacen nuestras autoridades? Nada. Porque no es posible que los asaltos a locales comerciales estén llenando las páginas rojas de los medios de comunicación en Magallanes y no es culpa de la prensa escrita, a la que muchas veces se les acusa de agrandar las situaciones. Aquí hay locales en algunas poblaciones que ya optaron por enrejarse.
¿Y qué se hace? Nada. Incluso a algunas ideas municipales sobre aumentar la seguridad en las calles se les pone objeciones. Punta Arenas ya no es la de antes, y por ello debemos proteger a sus habitantes.
No es que haya una sensación de inseguridad. Hay inseguridad y no gastemos tiempo en compararnos con otros. No hay prevención y no se destinan recursos en el desarrollo de las nuevas generaciones, para que ellos sean los que cambien sus conductas.
Y no es sólo la delincuencia, también el terrorismo llegó para instalarse en nuestro país hace años y no se le ha puesto freno. Un problema de la mayor gravedad ocurre en la zona de La Araucanía y los más afectados han sido nuestros transportistas. Estos son hechos graves. Y ¿qué se hace? Nada y para colmo el fiscal nacional Jorge Abbott llama a los empresarios a que cada uno de ellos sea responsable de su seguridad.
Es decir, ¿el país no es responsable de la seguridad de cada uno de nosotros?
Entonces, ¿para qué tenemos autoridades? La seguridad es una tarea fundamental del Estado y ninguno de los últimos gobiernos ha sido capaz de cumplir con ello.
Ellos son los mismos que siguen responsabilizando a los particulares de los atentados terroristas que han venido ocurriendo desde hace varios años.
Se está poniendo en riesgo la vida de mucha gente y Chile se está convirtiendo en un país en el que muchos ya no quieren vivir.
Por eso hay que perder el miedo y, el 19 de noviembre próximo, con un lápiz ser lo suficientemente inteligentes y elegir a los que verdaderamente pueden hacer algo por nosotros. A aquellos que tienen consecuencia y no a esos que en la elección pasada eran verdes y hoy son colorados. ¿Usted me entiende? De esos hay muchos en Magallanes y acá todos se conocen.
Si usted revisa quiénes serán los candidatos en las próximas elecciones, se podrá dar cuenta de que hay muchos que se han ido acomodando y terminan instalados en listas en las que ni siquiera conocen la ideología del partido que supuestamente los respalda.
Nuestra región necesita de políticos con consecuencia, no de aquellos que esperan el cheque de fin de mes para cobrar y vivir de los demás. Y ojo, ellos mismos son los que usted se topa en el café y muy sueltos de cuerpo ni se sonrojan al señalar que pidieron respaldos en la UDI, en el Partido Radical o en el Socialismo y que al no llegar acuerdo terminan postulándose por otro conglomerado. Esos son los mercenarios políticos, los que no tendrán vergüenza al momento de negociar un voto o de instalar a un pariente para seguir haciendo de la política un nicho del nepotismo.
No señores, a esos no. A esos hay que darles vuelta la espalda, porque son ellos mismos los que juran amistad y son los primeros en dar la espalda por unos míseros pesos.
Esos de la vieja política son los verdaderos culpables de que hoy vivamos un clima de inseguridad, porque siempre han velado por intereses individuales y no colectivos.