Lucha contra las malas prácticas

Una
gran tienda de nuestro país, se encuentra en la mira de la Fiscalía y
del cuestionamiento público, por vender ropa falsificada. El único
aporte de esto, es la gran cantidad de “memes” que circulan por las
redes sociales, como las zapatillas marca “kike”. La estafa es para los
fabricantes de ropa de marcas exclusivas y sus fieles clientes.

Lo
triste, es que esta empresa hace años estuvo en uno de los mayores
escándalos financieros corporativos, y fue una de las causas de que años
después el Estado reemplazara a la Superintendencia de Valores y
Seguros por la Comisión de Mercado Financiero, con mayores atribuciones
de fiscalización, para evitar que se adultere la información de los
estados financieros. En este caso con utilidades “infladas”, originadas
por abultar la cuenta de deudores de sus “fieles” clientes con quienes
renegociaba en forma automatizada sin informar a los afectados.

Ambas
situaciones son malas prácticas corporativas de la misma fuente. No
obstante, serán los tribunales quienes establezcan las responsabilidades
y sanciones correspondientes, pero después de años de juicio y
disculpas.

Por
otro lado, existen pseudoprofesionales de la medicina que detectaron
que es fácil enriquecerse con la emisión de bonos electrónicos Fonasa
falsos. El mejor ejemplo es el caso de la médico que solo en 6 meses
se apoderó de $ 6.125.617.635 con la venta de 21.460 bonos,
incluso para ella misma. No obstante, este delito se cometió en
diversas comunas de Chile por otros “profesionales”, suspendiendo recién
Fonasa en junio de este año la aplicación computacional. Antes me
molestaba, que en las consultas me mandaran a comprar mi bono Fonasa,
hoy les doy las gracias.

Siguiendo
otra línea, la Plaza de Armas de Santiago refleja el decaimiento de la
conciencia social y las malas prácticas de comerciantes ambulantes
ilegales, que corren con sus carros con aceite hirviendo cuando son
perseguidos, Pero si un PYME necesita formalizar su giro de elaboración y
venta de comida preparada, el servicio de salud le pide de todo con una
rigurosidad germánica.

La
única forma de modificar las conductas y evitar las malas prácticas en
el inmediato plazo es con sanciones, y si las leyes no están adecuadas a
la desfachatez actual, son el poder ejecutivo y legislativo quienes
deben adaptarlas para lograr el efecto esperado. No podemos escondernos
bajo la bondadosa figura del cambio cultural y de que toda la sociedad
es responsable, ya que esto demora generaciones en lograr efecto y es un
trabajo paralelo. Las medidas deben ser hoy, porque no pueden existir
videos con niños pequeños amenazando con cuchil
los
bajo la atenta y complaciente mirada de su madre. Los culpables están a
la vista y se comportan como ratones “en fiesta” cuando el gato esta
fuera de la casa. Metafóricamente, no necesitamos un perro rabioso, sino
un gato que realice la cacería y haga desaparecer a los roedores. La
pregunta de la semana es ¿dónde está ese gato?

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