Magallanes es el futuro

Magallanes se ha
instalado en la primera línea mundial en el combate contra el cambio
climático. Su inmenso potencial eólico le permitiría generar cerca del
13% del hidrógeno verde del mundo.

Estos
bueno augurios no se quedan solo ahí, además, según lo que han
mencionado las autoridades, se estima que la producción del hidrógeno
verde generaría, en Magallanes, alrededor de 10 mil millones de dólares
de inversión y más de 50 mil empleos para el año 2030.

Queda
claro que las energías renovables ya son una realidad, con proyectos
surgiendo periódicamente en todo el mundo, con metas para apoyar la
reducción de emisiones de CO2 y gobiernos decididos a impulsar y
patrocinar iniciativas verdes

La
Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) es parte de ese cambio, porque
está consciente de la necesidad de fortalecer la transición energética.
El hidrógeno verde, el combustible 100% libre de emisiones, es el
futuro, aunque para llegar a eso es necesario pasar por diferentes
etapas.

Entre
esas etapas está rebajar los costos de producción del hidrógeno verde.
Para el año 2025, el Ministerio de Energía ha establecido como meta que
el kilo de este elemento cueste 1,5 dólares. Es una meta ambiciosa, pero
alcanzable si se consideran los avances tecnológicos en energía
renovable y electrolizadores.

Con
el objeto de cumplir esa misión, ENAP funciona como un facilitador y un
impulsor, buscando sinergias y poniendo en valor activos propios que le
posibiliten participar de proyectos de hidrógeno verde y productos
derivados. Estas sinergias las ha encontrado en la actualidad en sus
servicios de puerto, logística y otros servicios industriales asociados a
las operaciones en Cabo Negro y Laredo, entre otros.

Otra
iniciativa enfocada en energías renovables es el Parque Eólico, en Cabo
Negro, Vientos Patagónicos, propiedad de ENAP y Pecket Energy, cuyo
propósito sirve para reafirmar el alto potencial eólico de la región y
así generar más interés por invertir en proyectos en la zona.

Magallanes
cuenta con un camino dispuesto para convertirse en una marca
medioambiental, sustentable, a tono con los tiempos que corren, gracias a
la producción de un combustible que prácticamente no tiene huella de
carbono, y que le permitirá transformarse en un nuevo y potente polo de
desarrollo económico para Chile.

Hay
un fuerte compromiso por parte de la región de ser el laboratorio de
sustentabilidad que comprobará que la economía del hidrógeno verde es
posible y, la vez, convertirse en una zona carbono neutral, quizás una
de las primeras a nivel mundial. Podemos decir que la mesa está servida.

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