Tengo el privilegio y
honor de haber nacido, vivido y definido mi proyecto de vida y familia
en la región de Magallanes. Con esto no quiero despreciar a quienes han
decidido venir a la región y quedarse, pero los que somos NYC (nacidos y
criados) generalmente somos muy orgullosos de esto. Tampoco quiero
intentar que mi opinión se imponga respecto de las personas que no
naciendo en esta región, han decidido también hacer de Magallanes el
lugar para proyectar su futuro. Pero creo que los NYC y los que
decidieron por Magallanes podremos tener una opinión común… Magallanes
está irreconocible, y el principal factor es que siendo una región
tranquila y alejada de los “males” de las ciudades grandes, hoy estamos
perdiendo la batalla contra el narcotráfico. Autoridades que llegaron
tarde y que respecto de este tema “miran para arriba”, un Estado que
permanentemente está al debe y actúa reaccionariamente, padres y madres
que no se ocupan de observar a sus hijos para saber “en que andan”,
pocas acciones concretas en los establecimientos educacionales y un
cambio generacional que hoy le entrega a los jóvenes muchos derechos y
pocas obligaciones, son caldo de cultivo para que este negocio ilícito
se multiplique en nuestra región.
Los
hechos de conocimiento público son de verdad insólitos: existió una red
de tráfico de drogas que comercializaba cocaína, marihuana y éxtasis
que, se gestaba nuestra capital regional, con alcances en Natales y
Santiago, y que tenía vínculos para la exportación de droga en Argentina
y Uruguay, e incluso aludiendo al Cartel de Sinaloa en México. La red
era encabezada por el ciudadano colombiano que utilizaba la identidad
falsa de un ciudadano boliviano, que producía narcóticos en un
laboratorio que habían montado en Punta Arenas para la fabricación de
éxtasis.
Una
Ley bastante sui géneris respecto de las drogas en Chile, también es un
factor que debe ser modificada con urgencia. Si hacemos una revisión en
redes sociales podremos concluir que en el país y la región, existe
venta “legal” de artículos para cultivos “in door” y la venta de las
semillas de cannabis, que no tienen restricciones asociadas al consumo
personal, razón por la cual muchos optan por tener cultivos masivos en
sus casas, logrando procesar varios kilos de marihuana en nuestra
ciudad, incluso en manos de ex autoridades. Se puede acceder a los
insumos para producir marihuana sin mayores problemas, y solo se
penaliza la comercialización…
Como
sociedad debemos hacer un alto y tomar conciencia. Cada uno (a) de
nosotros (as) como habitantes orgullosos de esta región, deberíamos ser
los (as) primeros (as) en denunciar ante el conocimiento de algún hecho
que implique narcotráfico, y hacer el seguimiento frente a las
autoridades al respecto, porque este es un problema de todos (as) y nos
afectará por igual. Nuestros (as) hijos (as), nietos (as) y futuras
generaciones nos agradecerán por frenar esta lacra hoy, y debemos exigir
a nuestras autoridades regionales a que asuman su responsabilidad y
generen las condiciones para recuperar la tranquilidad de nuestra
región, y volver a ser el Magallanes de antes.