Dirigir el Gobierno de una región es sin duda una gran responsabilidad, pero también un gran honor y oportunidad de poder alivianar los caminos para que las personas puedan concretar sus proyectos. Hay quienes que habiendo ocupado el cargo de intendente, todavía no asumen la responsabilidad por sus decisiones que afectan el nivel actual del bienestar regional, demostrando no tener la capacidad de liderar. Entre sonrisas y selfies para la galería, pasan flotando para no pisar huevos. Para hacer tortas, hay que quebrar huevos. Hoy, cuando el desarrollo económico regional está en serio cuestionamiento, debido a los destiempos de respuesta de las instancias medioambientales, debido al surgimiento de un conservacionismo ambientalista a veces extremo, fomentado no solo por argumentos sobre el cambio climático sino también por el comportamiento de personas y empresas que transgreden normas dañando nuestro medio ambiente. El próximo año, la vigencia de la Estrategia de Desarrollo Regional (EDR) llega a su fin sin haber sido tomado encuenta, porque al parecer las autoridades pasadas y presentes no la tuvieron sobre el escritorio, dedicándose solo a plasmar carteras de proyectos (PEDZE, Plan Magallanes) como si fuera una lista de supermercado, donde no ha existido supervisión, seguimiento y rectificación gubernamental o ciudadana. Dentro de las materias al debe o al menos olvidada de la EDR, es el Ordenamiento Territorial que busca orientar las actividades humanas en el espacio, y bajo criterios de eficiencia, integrar el territorio y mejorar la calidad de vida de las personas. Magallanes requiere establecer un Plan de Ordenamiento Territorial para identificar las limitantes y potencialidades del territorio y vincularlas con objetivos de desarrollo sustentable. Sin embargo, esta planificación no puede ser dejada a cualquiera, ni licitada al mejor postor de ONG ambientalistas internacionales como PEW o consorcios empresariales como Salmón Chile. Magallanes piensa y somos los propios magallánicos representados por actores relevantes los que debemos liderar un trabajo bien hecho, serio, técnico y no ideológico; el cual será trascendental para la labor que encabezarán el futuro gobernador regional y el delegado presidencial, vital para desarrollo económico y social de la región. Será tarea de este gobierno regional levantar esa instancia de trabajo regional o entregaremos el destino de nuestro desarrollo a instancia ajenas a la región. Claramente los tiempos han cambiado, y las necesidades y expectativas de los magallánicos también. Por ello, no es bueno seguir fomentando un clima de irresponsabilidad e incertidumbre que puede comprometer seriamente el bienestar de todas las familias magallánicas. Cuestionamientos como el de nuestra conspicua senadora a la Ley Navarino en un medio local hace unos días, demuestra un total desconocimiento de lo que requiere nuestra región y su gente. Goic: “si nosotros repartiéramos ese mismo monto (bonificación a las empresas) directamente a cada una de las personas de Porvenir, ¿cuál sería el monto?. Puede haber formas, también, más eficientes y eficaces del uso de los recursos”. Concordemos que la prosa de la senadora, es digna de una “Oda a la Demagogia”. Los Magallánicos, las familias, los trabajadores saben muy bien que su bienestar va de la mano con el éxito de las 11000 empresas que operan en la región. Los porvenireños saben muy bien que sin ley de excepción, no estarían ahí muchas empresas, por ende, ellos tampoco podrían estar ahí sin trabajo. Tal vez la senadora pensará que son ilusos, pero la verdad es que Magallanes Piensa.