El domingo vimos a mucha gente circulando por las calles de Punta Arenas. Ayer, en una conversación callejera, un par de personas justificaban la salida dominical en pleno día de elecciones se debía a que no había control. Quienes recorrimos las arterias de la capital magallánica pensábamos que quienes deambulaban eran electores. Y a medida que transcurría la tarde creíamos que los magallánicos habían regresado a las urnas. Y no fue tan así. Sólo 66.016 personas concurrieron a sufragar en Magallanes, apenas cinco mil personas más que en la última elección presidencial de 2017 (61.019). El porcentaje subió de 38,58% a 41,36%. Y pese a la alta participación de nuevos electores, principalmente jóvenes de entre 18 y 21 años, aún la apatía electoral magallánica es amplia y muy transversal. La crisis política y de partidos políticos se ha visto acrecentada en Magallanes durante los últimos años, con escasos liderazgos y con personeros que no representan el sentir ciudadano. Quedan menos de seis meses para los comicios electorales en donde se elegirán por primera vez a gobernadores regionales, alcaldes, concejales y constituyentes y el fenómeno que ocurre en Magallanes es muy preocupante. ¿Cómo reencantar a muchos de los magallánicos que no fueron a votar el domingo? En Chile y en Magallanes la apatía electoral ha sido muy alta en la última década con el voto voluntario. En nuestra región el tema complica a muchos, más a un sector que a otro, obviamente, pero es para analizar que la abstención en la zona más austral del país siempre esté sobre el promedio nacional. Con la reciente crisis social nos dimos cuenta de que la política está generando un enorme rechazo y que los protagonistas aburrieron a la gente. Muchas promesas fueron incumplidas.