Magallanes
es una sola continuidad geográfica desde Campos de Hielos hacia y desde
el Polo Sur. Nuestra región, los mares del sur, la plataforma
continental, y la Península Antártica, forman una única e inmensa unidad
ambiental chilena. Lo que la geografía y el medio ambiente y la
historia entienden como un gran cuerpo físico asociado e
interdependiente, la mala política intenta amputar.
En
2016 el ex Canciller Muñoz dijo que el reclamo argentino sobre la
plataforma continental magallánica no tenía implicancia para Chile. Sin
ser suficiente, el Diario Oficial de 2.2.2018 publicó el Decreto que
creó el “Parque Marino Islas Diego Ramírez y Paso Drake”, con una
superficie marítima de 140.000 kms2. Celebradas por Argentina, ambas
medidas se volvieron contra Magallanes, al no entender sus responsables
el daño a este gran y único cuerpo austral chileno.
Argentina
arremetió ante la pasividad de Cancillería registrando como suya un
sector de 9.700 kms2 de plataforma continental chilena, bloqueando la
continuidad geográfica de nuestro país a la Península Antártica.
El
Parque Marino fue el golpe de gracia, ya que limitó la protección de
Chile al talud continental al occidente del meridiano del Cabo de
Hornos, olvidando el situado al oriente del meridiano. Una derrota para
Chile, que con esa fórmula legal aceptó la vigencia del principio
bioceánico que Argentina promueve y renunció unilateralmente a una
inmensa superficie de suelo marino.
La
visión austral de O´Higgins, Prieto, Bulnes o Mardones, fue desechada
por la mala política que sueña a Magallanes despoblada, sin sus espacios
vitales y entregada al ecologismo.
Otra razón para que Magallanes y sus habitantes asuman el control constitucional de sus recursos naturales.