Magallanes: ¿una región de emprendedores?

Magallanes, como cualquier otra región o país, necesita de capacidad creadora y emprendedora para su mejor desarrollo, y aquello se consigue con la capacidad de personas concretas. Es así como, un denominador común de las sociedades más pujantes es la abundancia de emprendedores. La relación es simple: abundan las personas que crean ideas, nuevas fuentes de riqueza y generan valor. Ser emprendedor no es lo mismo que ser un administrador, inversionista o comerciante. Detrás del emprendedor existe una capacidad creadora, generadora de valor y nuevas estructuras. Son seres especiales, proactivos y monos porfiados, resilientes y alta resistencia a la frustración, apasionados, soñadores, y en muchos casos, innovadores.  Tienen algo de el Quijote, motivados por un sueño, son propensos al riesgo que entre prueba y error, el éxito lo logran con la concreción de sus ideas más que con la recompensa monetaria, si bien esta es una medida del éxito del emprendimiento. El emprendimiento no solo puede darse en un ambiente de negocios, también puede desarrollarse en las estructuras del sector público o de cualquier otro tipo, siempre y cuando exista libertad para la iniciativa individual. Lo clave, como explica Rodrigo Silva en su libro La Cuarta Ruta, es que exista una cultura emprendedora inserta en la sociedad a todo nivel, en sus empresas, organizaciones con o sin fines de lucro, gobierno, academia. En Magallanes la situación actual es distinta, pues su gente ha sido tentada por encantadores de serpientes que casualmente pululan por fuera y dentro de los entornos de la burocracia estatal. Algunos ni siquiera acumulan experiencia laboral más allá de pasar de un aula universitaria a una sala parlamentaria, pero con “sabiduría doctrinaria” dictan pauta a miles de emprendedores magallánicos que cada día arriesgan su propio patrimonio, no tan solo para sacar adelante a sus familias, sino que  a sus trabajadores, respondiendo a sus proveedores y Estado. Es así como, la izquierda en sus “espacios comunes o privados” habla de empresarios abusadores y ladrones, afirmando que el desarrollo económico social depende de mayores impuestos y reducción de jornada laboral a 40 horas; organiza reuniones en sindicatos de trabajadores de Magallanes para hablarles de justicia social, pero no de productividad, flexibilidad laboral o substitución tecnológica. Claro, Camila y Gabriel no le cuentan ese cuento a los emprendedores, sino que van a contárselos a los trabajadores con el discurso que la cuenta no la pagan ellos, si los “ricos emprendedores”, encontrando cultivo para sus intereses y camuflaje para su ignorancia supina. Lo que necesitamos como magallánicos es una fuerza conductora que con liderazgo y conocimiento asuma la aventura de transformar culturalmente a Magallanes con ideas creadoras, que agreguen valor a la sociedad, y genere vocaciones emprendedoras en nuestra gente e instituciones. Hay que cambiar el switch, dejar de mirar al Estado como motor de bienestar,  cuando son las personas y su capacidad creadora las únicas generadoras de riqueza, trabajo y bienestar.  Una sociedad emprendedora cultiva el valor del esfuerzo personal, la pasión por las ideas, la tolerancia, la capacidad de adaptación que es reflejo de la inteligencia e incluso la honestidad por el creciente horizonte de oportunidades que otorgan a las personas. Una sociedad emprendedora es más justa y equitativa. ¿Cuál es el Magallanes que deseamos? Profundizaremos en el conversatorio “Magallanes Primero” en Hotel Dreams, salón Faro Punta Delgada el Jueves 17 Octubre a las 18 horas. La invitación está extendida.

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