Magallanes y cambio climático

A
propósito de mi columna de la semana pasada, sobre las motos y su
efecto sobre la disponibilidad de agua en la ciudad, creí necesario
contextualizar las condiciones que lo agravan y la acción política
asociada, que hacen entendible las noticias relacionadas. Ya para nadie
es desconocido que el clima está cambiando y frases como “antes sí que
nevaba”, “ya ni escarcha”, “está lloviendo más intenso”, y otras más, se
hacen cada vez más cotidianas.
En
teoría, en Magallanes la temperatura y las precipitaciones deberían
aumentar en un escenario de cambio climático; sin embargo, los datos
disponibles hasta ahora evidencian que en
Punta
Arenas la temperatura se ha mantenido en un equilibrio dinámico, con
una media anual cercana a 6,5°C, y que la precipitación ha tendido a
aumentar cerca de 85mm a la normal en los últimos 25 años. Entonces ¿ha
cambiado el clima?

En este periodo de transición de cambio climático,
observaremos cambios que quizás los promedios no logran evidenciar.
Hace años que no vemos acumulación de nieve en la ciudad y en los cerros
el periodo de manto blanco dura pocos meses. Seguramente la temperatura
de invierno no logra mantenerse bajo cero el tiempo suficiente para que
la nieve se acumule y se derrite antes de lo esperado. Ello podría
indicar que tenemos temperaturas mínimas más altas que años antes en
invierno, pero seguramente algunas temperaturas bajas en verano, lo cual
hace que la media anual no presente mayores variaciones. Entonces
conocer los parámetros climáticos mes a mes pasa a ser fundamental para
entender los cambios que están ocurriendo. Por eso se habla de una
transición al cambio climático, y, por ello, poder estudiar, adaptarnos y
prepararnos a las nuevas condiciones es, hoy día, una necesidad
urgente.

El
Presidente Boric se encuentra participando en la cumbre de la
Celac-Unión Europea, instancia de diálogo, cooperación e integración que
pretende mejorar la calidad de vida, estimular el crecimiento económico
y promover el bienestar de los ciudadanos de los países miembros. En
esta Cumbre la convocatoria apunta a discutir y acordar los principios
para una transformación justa, social y equitativa en la transición
hacia el cambio climático, para garantizar que la ciudadanía,
independiente del país, no sufra las consecuencias por falta de
conocimiento, oportunidades o tecnologías. La participación de Chile en
esta Cumbre es vital, ya que nuestro país cumple con 7 de los 9
criterios de vulnerabilidad al cambio climático, lo cual requiere
acuerdos en materia de investigación e innovación a lo largo de la
cadena de valor de las materias primas y la minimización de la huella
medioambiental y climática. Menos contaminación, más energía renovable y
limpia, mayor bienestar a la ciudadanía.

A nivel local, el martes pasado se realizó un taller participativo que busca la elaboración de un Plan Regional de Cambio Climático (Parcc),
convocado por el Gobierno Regional de Magallanes y la Seremi del Medio
Ambiente. Con las ideas y el compromiso de todos se busca adaptarnos y
eventualmente mitigar los efectos del cambio climático, en todas las
áreas de desarrollo social y económico de la región. Debemos tener una
estrategia consensuada para condicionar o priorizar recursos financieros
en los sectores bajos costeros, en los bosques, en territorio
susceptible a desastres naturales, en áreas propensas a sequía y
desertificación, y en ecosistemas montañosos, todas ellos altamente
susceptibles al cambio climático.

El
cambio climático es un fenómeno presente, progresivo e inevitable que
representa un grave problema para el bienestar de la población actual y
futura. En forma urgente Chile y la región debe establecer un objetivo y
metas para evitar efectos negativos sobre la población. El gobierno y
la sociedad tienen obligaciones, ejecutan acciones y buscan acuerdos,
pero cada uno de nosotros debe entender y comprometerse a ser parte de
la solución. Nuestro futuro es solidario.

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