Magallanes y política exterior, nueva Constitución

Magallanes
y las provincias argentinas de Santa Cruz y Tierra del Fuego comparten
una frontera cuya delimitación costó trabajo y tensiones, hasta llegar
al decisivo Tratado de 1984. Firmado ese acuerdo, la lógica de las
desconfianzas y amenazas abrieron una etapa plasmada de convenios que
dieron lugar a una Belle Époque que incluso sorteó el Laudo Arbitral de
Laguna del Desierto, en 1994, en que Chile perdió 500 kms cuadrados en
Aysén.

Con
el nuevo milenio asomaron nuevos nubarrones, pues Chile desechó la
invitación a integrar el Mercosur, optando por un acuerdo comercial con
Estados Unidos, lo cual provocó un natural distanciamiento y la
represalia del corte de gas a Chile en 2004. La relación entró en bajo
voltaje y de ahí en más, Argentina usó la cuestión pendiente de Campos
de Hielo para forzar una agenda bilateral asimétrica y sin ningún
beneficio para Magallanes. El Tratado de 2009 abre las puertas para la
circulación argentina sin control por los caminos magallánicos, ese
mismo año Argentina inició su ofensiva internacional que sustrae a
Magallanes parte de su plataforma continental, luego Chile pavimentó el
camino que sirve a Ushuaia (postergando el que une a Porvenir con canal
Beagle), y Argentina puso problemas con el paso internacional (Almanza)
muy necesario para la conectividad de Puerto Williams.

El
rechazo el año pasado a las pretensiones argentinas en nuestra
plataforma continental, va más allá de ser un hecho aislado. Pone
finalmente equilibrio en las relaciones, y muestra la importancia que
Magallanes asuma el control de su propia internacionalidad, tan
desdibujada y abandonada por una política exterior ideologizada con el
mundo, pero sin volumen y muy descuidada con nuestra región. Parque
Karukinca, Parque Marino Cabo de Hornos o Hidrógeno Verde, son ejemplos
que con la nueva Constitución deben ser resueltas en y por Magallanes.

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