Nadie,
en su sano juicio y con un mínimo de moralidad, podría justificar,
avalar ni menos defender la mentira y el engaño. Digo nadie, pero en
realidad no es así. Tristemente no es así y tenemos no uno, ni dos, ni
tres, sino cientos de casos de engaños, mentiras, acomodos, arreglos
que permiten que pululen por nuestra ¿democracia? y por nuestra política
verdaderos sinvergüenzas y patanes que, elegidos por la misma gente,
(¿cómo se puede votar por sinvergüenzas, cómo…?), encontraron
un verdadero jardín del Edén, un Paraíso, para coludirse, explotar a la
gente, vivir por décadas y décadas a expensas de todo Chile y cuando
son sorprendidos o supuestamente sancionados, se libran de polvo y paja,
se pasean por tribunales y dineros por medio defienden su supuesta
honorabilidad. Lo de Rodrigo Rojas es una muestra, solo una más, de cómo
(sin color político y sin distingo ideológico), los sinvergüenzas
llegan a espacios de poder engañando y vulnerando los principios de la
fe pública y la confianza ciudadana… Ante esto, se alzaron voces
apocalípticas, infernales, palabras llenas de recriminaciones (bien
merecidas, insisto), que pedían la cola y el rabo de este tipo que
mancilló todo un proceso. “La extrema izquierda actúa así”, “los que
quieren destruir Chile no tienen decencia”, “tiene que renunciar o ser
expulsado”, “no merece estar allí porque atentó contra la fe pública”,
en fin, se levantó un verdadero patíbulo para buscar en este pobre tipo
algún culpable de la podredumbre política nacional… Pero, tenemos mala
memoria u otros simplemente recuerdan lo que les conviene y actuando con
una moralidad que es bien dudosa, apuntaron dardos, lanzas y flechas
cuando en el pasado y ante situaciones francamente horrorosas nada, pero
absolutamente nada dijeron y muchos, pero muchos, justificaron,
aplaudieron, vitorearon y siguen avalando a sinvergüenzas, ladrones,
prófugos de la justicia y asesinos. ¿Usted cree que Rojas es el único
que ha colocado una enfermedad por delante para obtener más votos o que
es el único que ha hecho mano a la emotividad para ser electo? ¿No
recuerda el desfile de ¿honorable? paseándose por tribunales (solo
paseo, de justicia muy poco) por actos absolutamente repudiables contra
Chile? ¿Realmente cree que es el único?… La colusión del papel, de las
carnes, de los medicamentos, Soquimich, Penta, caso La Polar, caso
director de Investigaciones, los innumerables casos en las FF.AA., la
ley de pesca, los raspados de olla, los viajes al mundial de rugby
mientras nos caímos a pedazos, becas para los parientes, uso de
vehículos y casas fiscales, favorecer a hijos por asesoría, un Aguilera
(compañero socialista) y su mafia delictual en la comuna de San Ramón,
las alcaldías de Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea, acá, más cerquita,
Puerto Natales, techos que se vuelan por nuestra ciudad a vista y
complacencia de autoridades de turnos? ¿No recuerda usted la defensa
cerrada ante el asesino Pinochet y cómo por supuesta enfermedad y por
razones humanitarias se salvó de la justicia y como en la Biblia ante
las palabras “Lázaro, levántate y anda”, se paró de su silla de ruedas y
por milagro la enfermedad desapareció? ¿Recuerda esto?… ¿Cuáles han
sido las sanciones que han recibido cientos de sinvergüenzas que nos han
cagado la vida, clases de ética, es ésta la justicia que tenemos? Y
dígame, ¿cómo es posible elegir dos veces como presidente de la
república a un tipo que en su momento fue prófugo de la justicia? ¿Quién
pidió renuncias cuando el propio presidente le declara la guerra a su
gente? ¿Dónde estaban las voces acusadoras? ¿Dónde las voces que han
permitido y justificado un verdadero saqueo al bienestar de nuestro
pueblo?… Muchas preguntas que para nada pretenden justificar al
sinvergüenza de Rojas, pero no caigamos en la mala memoria o no nos
hagamos los lesos ni menos pretendan ensuciar
el trabajo de la Constituyente. Esa sinvergüenzura no empaña para nada
el trabajo de nuestros constituyentes y me quedo, por ejemplo, con el
trabajo impecable de una Elisa Giustinianovich que no se puede comparar a
Rojas y como ella, muchos, muchos que realmente están trabajando (no en
las mejores condiciones por culpa de este gobierno), que ven en esta
nueva Constitución una esperanza para un país en donde los tramposos,
los ladrones, los sinvergüenzas en cualquier país decente, con una
democracia sólida y con instituciones que realmente funcionaran,
estarían presos hace rato, pero ante esto pocos, muy pocos levantan sus
voces acusadoras. ¿Mala memoria?, no creo, muchos recordamos, pero
también muchos se hacen los lesos y acusan solo cuando les conviene.
Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los caraduras que han permitido hasta el crimen en nuestra patria y se han quedado callados por años y años.