Malas noticias en salud al fin de un pésimo gobierno

Las Isapres, y el
conjunto de la salud privada, tienen la mirada puesta en la próxima
fijación de sus planes que regirán en el período 2022-2023. Tras dos
años consecutivos de precios congelados y sufrir pérdidas por $ 137 mil
millones en 2021, las aseguradoras tienen cifradas sus expectativas en
el reajuste que la autoridad dará a conocer durante la primera semana de
marzo. En la recta final de este anuncio, la Superintendencia de Salud
se encuentra en los ajustes finales a la fórmula que determinará el
valor máximo al cual las ISAPRES podrán aumentar sus planes, en el marco
de la ley de 2021 que puso fin a la potestad que tenían los privados de
proponer alzas de manera unilateral.

En
esta oportunidad, la base del cálculo es el Índice Referencial de
Costos de la Salud creado en 2020 como un mecanismo objetivo para
establecer la cifra máxima a la cual

las isapres pueden elevar los precios anualmente a sus afiliados. Dado
que el próximo reajuste considerará el promedio de los últimos tres
años, la elaboración del indicador considerará las variaciones en 2019
(5,2%) y 2020 (-0,5%), en tanto se afina la cifra correspondiente al año
pasado dentro de un proceso cuyos datos son validados por el INE.
Además, las ISAPRES ya cuentan con un techo conocido porque la ley fijó
como límite la variación aplicada al presupuesto para la salud pública
del año respectivo, que en 2022 asciende a un 11,7%.

En
este escenario, una pregunta decisiva para la industria es si el
próximo reajuste llegará o no a los dos dígitos. Y en esto las isapres
tienen una posición clara, ya que han calculado un aumento de costos de
23,8% por factores como el alza de 25,1% en las atenciones en 2021. Con
su escalada récord de 38% este año a un monto de US$ 2.958 millones en
todo el sistema de salud, las licencias médicas se han convertido en una
de las grandes preocupaciones para las ISAPRES, ya que su aumento de
25,7% las llevan a representan el 43% de las cotizaciones. Es por ello
que son decisivas en los cálculos de costos de la próxima fijación de
precios de sus planes. El documento técnico que detalla cómo se llegó a
la determinación de ese indicador ya se encuentra prácticamente listo y
las isapres van a tener espacio para hacer las observaciones o reclamos
respecto al porcentaje que se determine.

En
este punto es donde urge encontrar una solución real al “modelito” de
salud que tenemos en Chile, en donde para variar existen dos tipos de
chilenos, los que pueden o deben pagar más por mejor salud, y a los(as)
que no les alcanzan para pagar por mejor salud.

Los
problemas de esta situación son, por una parte, que será una decisión
de este inepto, incompetente y mediocre gobierno de Sebastián Piñera, y
por otra parte, que será una “papa caliente” más para el nuevo gobierno,
el que suma a su mochila el problema de la Araucanía, la inmigración y
la delincuencia, temas que el nefasto actual Presidente prometió
controlar.

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