Manos desarmadas construirán la paz

La detención de dirigentes políticos  y gremiales el sábado en el centro de la ciudad de Punta Arenas se realiza mientras intentaban poner cordura en un momento crítico. Estaban con sus manos arriba y a rostro descubierto, mientras Carabineros reprimía con el guanaco y gases lacrimógenos a magallánicos, a familias integradas por niños, padres y abuelos que se manifestaban pacíficamente. Nuestros dirigentes en forma valiente intentaron frenar la represión desmedida para proteger a ciudadanos que estaban congregados en un acto musical. La respuesta fue arrestarlos, las respuesta fue llevarlos detenidos a un gimnasio sin ninguna condición para ello, la respuesta fue esposarlos.

Claro que hay expresiones de violencia. Hay rabia ante la injusticia. Hay una generación de jóvenes que ven su futuro administrando la misma pobreza que sus padres y la extrema pobreza de sus abuelos. Claro que esa minoría es violenta, pero no veo a las fuerzas especiales reprimir a ese 1% de la población que concentra el 33% de los ingresos que se generan en un año. Eso es violento y nadie lo reprime. Es más, mandan a las Fuerzas Armadas a proteger su patrimonio privado y privilegiado. Violento es que exista una minoría que tengan un ingreso de 600 millones mensuales por cada integrante de su familia mientras el 50% de los pensionados por vejez reciben una pensión menor a $150 mil pesos.

Todos condenamos la violencia. Pero digamos con claridad, los grupos que expresan violencia son minoritarios, aislados y periféricos a las marchas. El sábado se reprimió a las familias que se expresaban pacíficamente; niños y adolescentes sufrieron la represión del Gobierno, tuvieron miedo, lloraron y se ahogaron con las lacrimógenas. Eso no solo es falto de criterio o profesionalismo, eso es violencia, eso es represión injustificada y al voleo, eso es no tener respeto por las familias, eso es no tener ninguna sensibilidad ni consideración por los niños. La violencia genera violencia y la policía está llamada a mantener el orden y el criterio por el bien común.

La banda Sol y Lluvia nos cantaba: “armas vuélvanse a casa, manos desarmadas construirán la paz”, y el sábado a muchos les hizo sentido esos acordes mientras detenían nuestros dirigentes implorando criterio a la policía. Después de tanta lacrimógena, “el aire volverá, la conciencia crecerá” y los magallánicos volveremos a las calles a reclamar un mejor futuro. Hoy es el momento de seguir movilizados, hoy es el momento de soluciones concretas. ¡Arriba los que luchan!

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