Cuando la oposición, los
parlamentarios de todos los sectores, los representantes de los grandes
empresarios, los mismos empresarios y el establishment económico
celebran por el nombramiento del ministro de Hacienda es sospechoso.
Pero para quienes sabemos de que se trata esto, el nombramiento de
Marcel es darle tranquilidad a todos los (as) incumbentes señalados
anteriormente, y eso, de sospechoso, pasa a ser frustrante.
Entre
las varias tareas que tendrá Mario Marcel cuando arribe al Ministerio
de Hacienda, está sacar adelante el proyecto de Ley FinTech que se
encuentra en segundo trámite constitucional en la comisión de Hacienda
del Senado. El futuro secretario de Estado ha seguido de cerca la
evolución del ecosistema FinTech del país desde su rol como presidente
del Banco Central. En lo más reciente, a mediados del año pasado Marcel
recalcó la necesidad
de contar con un marco regulatorio para las compañías tecnológicas
financieras. El próximo jefe de las finanzas públicas apuntó que el
hecho de no tener una normativa “que se haga cargo específicamente de
los nuevos desafíos de las tecnologías a los servicios financieros, nos
va a ir pesando crecientemente y quizás frustrando cosas que puedan ser
desarrollos importantes para adelante”. Resaltó que “lo que permite hoy
día la tecnología es desagregar mucho de los servicios financieros”.
De
cara a las transformaciones que vivió la industria de medios de pago
debido a la pandemia, Marcel sostuvo ante el Congreso en octubre que
“hoy existen nuevos participantes en el sistema: las FinTech impulsan la
subadquirencia, y entran también nuevos emisores de tarjetas de
prepago. Este escenario está favoreciendo la competencia y una paulatina
implementación de innovaciones en los instrumentos de pago, como por
ejemplo la disponibilidad de POS, billeteras digitales, y QRs”.
Como
presidente del ente rector fue invitado a la conferencia anual del
Centro de Finanzas Alternativas de la Escuela de Negocios de la
Universidad de Cambridge en 2017 en donde abordó la relación entre las
FinTech y los bancos centrales desde la visión latinoamericana. En
aquella ocasión, recordó cómo fue su vida como estudiante de postgrado
en Economía en aquella casa de estudios. Afirmó que “el principal activo
de un Banco Central hoy no es el oro almacenado en sus bóvedas, sino la
confianza del público. Ser capaz de comprender la revolución FinTech y
garantizar que esto contribuya a la estabilidad económica y al bienestar
de las personas es una forma crucial de seguir siendo confiable”.
Frente
a un escenario económico restrictivo, con una alta deuda pública,
producto de la pandemia y de la tardía ayuda estatal a las familias
chilenas, con una proyección de crecimiento baja, con un país cada día
más desigual, en el que en promedio el (la) chileno (a) trabajador (a)
paga un 26% de impuestos, frente a un promedio del 6% de las familias
más adineradas, el escenario para lograr un verdadero cambio en nuestro
sistema social, para transformarlo en un sistema de seguridad social
íntegro, se ve cada día más lejano.
Un
país que prioriza legislar mecanismos de pago para el endeudamiento, en
desmedro de un sistema de seguridad social está destinado al fracaso.