Martin Luther King: Huellas de un líder estadounidense

La
presente semana se recordó el nacimiento del ministro y activista
bautista nacido el 15 de enero de 1929, su nombre, Martin Luther King.
Este hombre se convirtió en el vocero y líder más visible del movimiento
de derechos civiles desde 1955 hasta su asesinato en 1968, más aún,
Martin Luther King tenía el perfil de los líderes bondadosos que
construían un futuro con tenacidad, respeto y esperanza, todo un ejemplo
para la presente época, de ahí que mi columna se denomine “Martin
Luther King: Huellas de un líder estadounidense”.

Primero,
Martin Luther King nació el 15 de enero de 1929 en Atlanta, Georgia
(Estados Unidos). Fue un ministro bautista y destacado activista por los
derechos civiles que ganó reconocimiento a nivel internacional, así lo
afirma la Organización de las Naciones Unidas. Defendió desde 1955 hasta
su asesinato el respeto e igualdad de los derechos humanos de la
población negra de su país, junto con ello, de los más pobres y de
aquellas víctimas de injusticias, en otras palabras, un referente en
materia de lucha por los Derechos Humanos y horizontalidad in situ. A su
vez, fue a través de protestas pacíficas y de destacados discursos que
su figura y trabajo tuvo un impacto e interpelación en la historia
humana. La discriminación y el racismo hacían sombra a la sociedad del
siglo XX, dicho de otra manera, la lucha fue ardua, agónica y hasta la
muerte.

Segundo,
el sitio National Geographic reseña una pequeña panorámica de la vida e
incidencia de Martin Luther King con lo siguiente: “Aunque la Marcha a
Washington fue una de sus manifestaciones más importantes, el líder
bautista tuvo otras presentaciones destacadas. Según el sitio web del
Premio Nobel, en el periodo de once años comprendido entre 1957 y 1968,
King viajó casi 10 millones de kilómetros y habló más de dos mil
quinientas veces. Además, escribió cinco libros y numerosos artículos.
Además, dirigió protestas, planificó campañas, se entrevistó con el
Presidente John F. Kennedy y fue detenido más de veinte veces. También
recibió cinco títulos honoríficos y se convirtió no solo en un
importante líder estadounidense, sino también en una figura mundial”.
Sin duda, el trabajo y obra de Luther King tuvo su recompensa y
reconocimiento mediante el Premio Nobel de la Paz en 1964 que, dicho sea
de paso, fue, hasta entonces, el hombre más joven en recibir el Premio
Nobel de la Paz. Su lucha no violenta en favor de los derechos civiles
fue el eje central de su pensamiento, motivación y fin último en esta
tierra.

Por
último, Martin Luther King fue asesinado el 3 de abril de 1968 a la
edad de 39 años. Desde Memphis pronunció su último discurso. “He visto
la tierra prometida. Quizás no llegue allí con ustedes, pero quiero que
ustedes sepan, esta noche, que nosotros como pueblo sí llegaremos a la
tierra prometida”. Las palabras esbozadas resultan casi una profecía, un
deseo más allá de la utopía, un esfuerzo por construir libertad,
derechos y respeto por un otro, por ende, un entramado de valores que
perduraran no solo en ese tiempo histórico precedente, sino también que
sirviera en calidad de ejemplo y legado para las generaciones del siglo
XXI. Repensar el nacimiento del ministro y activista bautista nacido el
15 de enero de 1929, viene a interpelar nuestra sociedad chilena, una
con aires de primer mundo, tintes de discriminación, temperamento
acelerado y falta de liderazgo público, de ahí que mi columna de la
semana se titule; “Martin Luther King: Huellas de un líder
estadounidense”.

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