Masa crítica

Las
próximas elecciones, al menos a nivel regional, nos confronta al
difícil y antiguo dilema, en que somos espectadores de como la mayoría
de nuestros candidatos se ven obligados a representar papeles para los
que no tienen aptitudes, en que la política se ve como un escenario, en
que la obra está mal repartida, lo que se aprecia en propuestas
similares, conflictos de identidad, proyectos radicales en la derecha y
en la izquierda, ante un centro que ha desaparecido.

Quizá
cabe aferrarse a la experiencia de algunos candidatos, que al menos
pueden exhibir que conocen el escenario y sus reglas y otros que al
menos intentan algunos destellos de creatividad, pero lo cierto es que
falta la jerarquía en el plano de las ideas, la claridad para exponerlas
y la audacia de defenderlas.

La
defensa de los espacios comunes ya es una grosera expresión de la falta
de propuestas, de la impotencia y cuando no de la convicción que la
inercia será la principal fuerza electoral, en la esperanza que los
electores no se queden en casa y cumplan fielmente con su deber cívico.
Al fin y al cabo, entre sheriff, defensores del medio ambiente y
alquimistas no existen muchas diferencias. Esta es, sin lugar a dudas,
una dura prueba para el Gobierno Regional que recién comienza y para un
país que espera inaugurar una nueva institucionalidad, a tientas, con
más redentores que constitucionalistas conscientes de sus deberes y de
la enorme responsabilidad que les asiste.

Agotada la época de los patriarcas de la política regional, que al menos resultaban conocidos por su trayectoria
personal y política, nuestra región exhibe una peligrosa carencia de
masa crítica, de organizaciones y partidos políticos que tengan una
efectiva presencia ciudadana. El riñón socialista está irremediablemente
enfermo, en grave estado, afectado de una irrelevancia terminal, la
Democracia Cristiana se activa con las elecciones, generando siempre las
expectativas de poder copar algunos espacios en la esquiva
Administración del Estado y la derecha apuesta a g
enerar
miedo, incertidumbre y terminar con la delincuencia en la ciudad que
conserva los más altos índices de seguridad ciudadana, cosa de observar
de que sirvieron las camionetas rojas o los agentes del orden municipal.
En realidad de nada, pero coparon la agenda como índice de una gestión
mancomunada del alcalde y concejales.

Nuestras
carencias, nos debe motivar mas allá de las elecciones para que los
jóvenes se queden en nuestra región, se arraiguen y conformen un mínimo
de personas, pero necesarias, para que tenga lugar el auténtico
desarrollo regional, y que éste adquiera su propia dinámica e
identidad, caso contrario, en realidad la farándula local es una
autentica incitación a quedarse en casa.

El
agotamiento de una época, de candidatos, partidos y proyectos se hace
evidente en todo el país. Con todo, el aislamiento y nuestra escasa
población hace que la falta de masa crítica se exhiba impúdicamente,
provocando hastío y una evidente falta de motivación.

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