Matrimonio igualitario

Con
sorpresa, pero con alegría, escuché el anuncio del Presidente Sebastián
Piñera en su última cuenta pública (ya queda menos) y su cambio de
opinión sobre la posibilidad que parejas del mismo sexo puedan tener
igualdad ante la ley y casarse si así lo quisiesen.

La
moralina añeja impuesta por un sector de la política que antes se
negaba a despenalizar la homosexualidad, terminar con hijos ilegítimos
o, incluso, al divorcio, hoy nuevamente ponen el grito en el cielo por
sus creencias e imposiciones, que, siendo una minoría, intentan instalar
vetos valóricos.

Yo
estoy de acuerdo a que se incluyan a todas las personas, todas las
agrupaciones a este debate, pero no nos vengan a imponer lo que para
ellos es un pilar y lo que para nosotros no tienen ninguna razón de ser.
Qué importa si es hombre o mujer mientras exista amor.

En
los años que tuve la oportunidad de ser concejal, defendí con todas las
fuerzas a las minorías sexuales que eran invisibilizadas. Chocamos una y
otra vez con paredes levantadas por conservadores y algunos “progres”
que preferían obviar el debate.

Junto
a Rolando Jiménez y el MOVILH, trajimos 200 ejemplares de “Nicolás
tiene dos papás” para que fueran distribuidos en todos nuestros
establecimientos públicos y quedaran a disposición de los padres y
apoderados, de los niños y niñas, para educarnos en la diferencia. Que
desde la más tierna edad no existan sesgos discriminativos sobre las
diversas familias que existen en nuestra comuna, región y país.

Pues
bien, no logramos nuestro cometido y decidimos lanzar este libro en
Magallanes en un céntrico restaurant (Buda Express, lo nombro porque de
forma desinteresada nos prestaron sus instalaciones para poder hacer la
actividad), acompañados de los por ese entonces diputado Gabriel Boric y
el director del Sename, Gonzalo Bascuñán, para finalmente, ponerlos de
forma gratuita en la librería Qué Leo a disposición de todos los que lo
quisieran.

A
su vez, impulsamos con fuerza una ordenanza en contra de la
discriminación y una oficina municipal para los mismos fines. De verdad,
no saben la cantidad de personas que son discriminadas en Punta Arenas
por diferentes hechos que son escondidos por la voracidad y velocidad
diaria de la vida. También se buscaron mil argumentos para que esto no
prosperara.

Pues
bien, que se venga de forma rápida el debate sobre el matrimonio
igualitario y con él, el derecho a la adopción homoparental que también
es una necesidad imperante. En pleno siglo XXI deben caer todas las
barreras ideológicas y puristas que no nos dejan ser mejores personas y
sociedad, basadas en el respeto y en el amor, lejos de hipocresías y
mirar en menos por legítimas opciones.

Que
florezcan en primavera las buenas nuevas, que florezca el amor y que
Chile, este nuevo Chile, sea un país un poquito más justo y para todos.
No se pide tanto.

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