Medio ambiente: participación y responsabilidad

Un tema no menor y que a medida que transcurre el tiempo va siendo parte de los temas cotidianos del acontecer de las comunidades, en especial de las grandes urbes.  Consultaba a alumnos (as) de un séptimo básico cuál era su opinión referente al tema y ellos unánimemente concuerdan que resulta positivo exista una fecha (5 de Junio), en la que se dé el énfasis a nivel mundial a la temática del medio ambiente. Planteaban el desafío que debe observar la comunidad en general, hacerse participes de las acciones que concurren para paliar o mitigar un daño que ya está presente, pero con el concurso de todos, al menos,  permitirá contener o retardar lo inminente y del cual, sostenían ellos, somos responsables directos. 

Lo cierto que esa apreciación es digna de imitar e incluso, transcribirla a líderes de nivel mundial para que aterricen sus visiones y no coarten su solidaridad con la comunidad global que hoy centra sus esfuerzos en sensibilizar a aquellos que más contaminan y por ende, tienen un mayor grado de responsabilidad en ésta aceleración del cambio climático. Frente a decisiones que se puedan tomar en el contexto de futuros retiros del llamado Acuerdo de Paris, no es preocupación para nuestro país; atendiendo que las acciones involucradas continuarán su cauce, toda vez que ellas surgen de colaboraciones multilaterales asumidas y refrendadas en su momento por la ONU. Lo anterior, es lo que se da en el escenario mundial; ahora necesitamos aterrizar los mismos conceptos y estrategias a nuestra realidad y específicamente a nivel región.

Poseemos la convicción, de habitar un lugar privilegiado por su entorno natural y sus maravillas que provocan las delicias de cuánto visitante concurre al lugar más austral del planeta y del que retorna fascinado, tanto o más que hubiese ido a Marte.  Ahora bien, no pasan desapercibidos los esfuerzos que realizan diversos organismos e instituciones,  preocupadas de mantener lo más puro y prístino de  lo que hemos dado en denominar: la antesala de la Antártida, otro sector que resulta ser un verdadero santuario natural y corolario de lo que se pretende perpetuar en la zona, nuestro patrimonio de aquellos elementos que en otros sectores, lamentablemente, han perdido su pureza y calidad.

Aquí, en la Región de Magallanes y Antártica Chilena, aún se preservan. Todo lo anterior resultaría ser la nada misma, si no actuamos  en consecuencia. Y para ello, la comunidad en general debe recoger el guante y asumir el compromiso con su entorno. La tarea no sólo debe  endosarse a las autoridades e instituciones, también se requiere del compromiso del vecino (a) con su entorno inmediato. Tal vez resulte un buen reto para nuestras futuras autoridades, el incluir en sus respectivos programas de Gobierno, acciones que involucren directamente al ciudadano “de a pie” y que en ocasiones no se siente participe de éste problema, malamente soslayándolo y convencido que la situación debe ser resuelta por otros (as).

Esfuerzos hay, intenciones están; pero se requiere del concurso generalizado de la población, usted y yo. Así de simple. Recuerdo hace algún tiempo atrás, cuando la Comuna de Cabo de Hornos se transformó en pionera al eliminar las bolsas plásticas; que costó al principio, claro que sí,   no era fácil de la noche a la mañana modificar  una conducta, pero la constancia y la voluntad de la población dio su fruto. Recuerde; somos una región especial, se nos mira con admiración y sana envidia. Se posee un alto concepto de nuestra gente, ayudemos que esa mirada no se modifique, al contrario, se perpetúe y traiga como consecuencia, mantener nuestro medio ambiente libre de contaminaciones y emisiones tóxicas, siendo la mejor herencia que preservemos a las futuras generaciones y  que ya nos la demandan.

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