La
salud mental se relaciona con el componente de bienestar incluido en la
definición de salud que proviene de la Organización Mundial de la Salud
(OMS). Un estado de completo bienestar físico y mental y social, y no
solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Es decir, la Salud
Mental abarca el bienestar emocional, psicológico y social. Influye en
nuestro pensamiento, emociones y acciones. También afecta en la
determinación del manejo del estrés, las relaciones interpersonales y la
toma de decisiones.
De
acuerdo con la OMS, Chile es uno de los países que lidera el ránking
mundial en depresión con un 17.5% de la población que padece esta
enfermedad. De esta cifra, un 7% corresponde a los adolescentes, y es
uno de los países en que la tasa de suicidio es desalentadora en materia
de Salud Mental Infante Adolescente. Uno de cada cinco niños, niñas u
adolescentes presentan algún problema de salud mental, lo cual
interfiere tanto en el desarrollo integral en esta etapa de la vida,
como en las posteriores. Los trastornos mentales en Chile de los
adolescentes arrojan cifras alarmantes. Diversos estudios muestran altas
estadísticas al respecto entre la población con la ansiedad y depresión
como las de mayor índice, así como cifras considerables para consumo de
alcohol y drogas.
La
solución de los problemas de salud mental constituye indiscutiblemente
una tarea cada vez más importante de la salud pública en el mundo, por
ende, también en nuestro país, es por ello que debido al flagelo que
afecta a nuestra población de adolescente se ha implementado desde hace
varios años un plan de acción de salud mental, plan que se mantiene al
día de hoy con diversos matices pero que siempre buscan el mismo
objetivo, la preocupación en la atención médica de nuestra población
juvenil, para ello, los distinto gobiernos aumentan el promedio del
gasto público en salud, solo entre los años 1989-2000 fue de 8.1%,
concentrándose este gasto entre los sectores más pobres de la población,
destacándose varias áreas y unidades de gestión, en la actualidad: “El
Servicio de Mejor Niñez”, que a diferencia del Sename, este incorpora a
las familias como sujetos de atención del servicio en los procesos de
intervención de los niños, niñas y adolescentes de acuerdo a la
Convención de los Derechos del Niño. También hay que señalar, que este
servicio no tiene responsabilidad penal adolescente y que en Chile
existen más de 900 centros.
La
Supervisión del Servicio de Mejor Niñez recae en el Ministerio de
Desarrollo Social y Familia, quien garantiza el cumplimiento de las
normas que rigen la labor de este servicio y la de los colaboradores acreditados.
Debido
a lo anterior, es incomprensible los últimos hechos denunciados por
distintas familias en la Comuna de Punta Arenas, son dos casos, una niña
con varios intentos de suicidio y una adolescente con problemas de
alcohol y drogas, las dos situaciones están bajo el cuidado del Servicio
de Protección Especializada de niñez y adolescencia. Los padres, en
ambas situaciones señalan un descuido y una falta de atención de parte
de los profesionales del servicio de atención de la niñez, como también
de hacer caso omiso a un mandato, mejor dicho, una orden judicial en el
cual se pedía realizar todas las gestiones para cuidar la integridad
física y mental de una de las adolescentes y en el otro caso, enviar a
la joven a un recinto especializado para tratar sus adicciones a las
drogas y al alcohol.
Sin
embargo, ambas familias, tanto los tutores como los padres deben haber
quedado anonadados por la respuesta del Servicio de Mejor Niñez, la cual
señala que los costos monetarios que deriven del ingreso, de las
atenciones, de los tratamientos y otros no corresponden que sean
asumidos desde el área de dicho servicio, en buen chileno, Poncio Pilato
se lavó las manos, o aún mejor, como el dicho de Condorito ¡PLOP ¡
Siguiendo en esta idea, hay que señalar que el Servicio de Mejor niñez,
en ambos casos, debió haber asumido el mandato del Tribunal de Familia
de Punta Arenas, el cual le ordenaba la contratación de personal
especializado y no escudarse en una respuesta improcedente con los
afectados, que por ser recursos del estado se debe consultar a la
Dirección Regional y esta a su vez a la Dirección Nacional para disponer
de estos, respuesta inverosímil, cantinflera, no creíble y por último;
cabe preguntar: ¿Cuál es el papel de la Secretaría Ministerial de
Desarrollo Social de Magallanes?, ¿El Seremi de este organismo, cumplió o
no cumplió con su rol?, pues este organismo es el Supervisor del
Servicio de Mejor Niñez de Magallanes. Debido a estas anomalías y a las
faltas graves que se cometieron, tanto en la gestión del Servicio como
el no acatar una orden judicial, merecen no solo una querella de parte
de la Institución: “Mi Abogado” en los tribunales de justicia, sino que
además el Ministerio de Desarrollo Social debiera abrir un sumario
administrativo para encontrar a los (as) funcionarios responsables de
este fiasco, y en lo civil, frente al desacato, el Tribunal competente
debe sancionar a esta Institución y a quienes la tienen a su cargo.