Apreciar
el tiempo que tenemos, porque hasta aquí nadie ha sido inmortal, debe
ser por cierto una de las mayores enseñanzas que la vida, y el paso del
tiempo, nos ha entregado. Constantemente disfrutamos de este mensaje a
través de la poesía, la música, literatura, y hasta en pasajes del arte
que nos permite viajar hasta esta hermosa interpretación que, en esta
posibilidad de escribir opiniones y conectar con quienes serán lectores,
puedo traducir como: “si solo nos llevamos la vida que vivimos,
¿estamos viviendo la vida que nos queremos llevar?” De esto va el
mensaje que deja memento mori, que en su traducción nos señala “recuerda
que morirás”; sin embargo, el enfoque de esta columna no estará en una
lección sobre lo importante que es disfrutar el tiempo que nos regale la
vida, sino sobre un mensaje muy profundo que nos puede dejar la muerte
aun sin saber cuanto pueda llegar a impactar.
Febrero
ha sido un mes de luto para Chile, con las víctimas de un incendio que a
nadie ha dejado indiferente, sumado a la repentina y trágica partida de
quien fuera por dos periodos presidente de nuestro país, en cuyas
memorias decido escribir un mensaje de esperanza, toda vez que si hemos
vivido ciertas diferencias que han marcado pasajes negativos en nuestra
memoria, muchos más han sido los momentos de unidad y alegrías en que no
importa nada más que la solidaridad. Y ser solidarios debería ser la
característica con la que Chile se vista de orgullo cuando hemos vencido
juntos la adversidad, porque si las personas en situación de
discapacidad reciben rehabilitación, es gracias al aporte noble que
todos los chilenos hacen a la fundación Teletón; si el inolvidable 27/F
quiso teñir de negro nuestra memoria, fue el trabajo inagotable de miles
de voluntarios el que permitió alegrías para una aplaudida y rápida
reconstrucción; porque cuando el fuego nos ha querido derrumbar, somos
todos los chilenos quienes con fuerza demostramos que no hay llama más
poderosa que aquella que nace cuando en unidad, nos ayudamos a levantar.
Entonces, recordemos más lo poderosos que somos cuando estamos unidos,
que la diferencia no sea señal de distancia, que el apoyo genuino sea
permanente, y no cuando por desgracias nos tengamos que apoyar, así como
tras el incendio todas las comunas habilitaron centros de acopio; así
como tras la muerte de un presidente, todos los sectores entregaron
honores y muestras de amor, así como estas líneas buscan reconocernos
como Chilenos, que vivimos mejor, y más felices cuando podemos
encontrarnos y permanecer juntos, aun con diferencias de opinión.
Recordando
que moriremos, no esperemos que más muertes nos abran espacios de
reflexión, porque si la solidaridad nos identifica, que también lo sea
nuestra evolución.