Mercado Público en municipalidades rurales

Quienes
trabajamos en el mundo público, hemos conocido la famosa plataforma de
Mercado Público administrada por Chile Compra, que permite que todos los
organismos públicos compren productos y servicios a empresas de todos
los tamaños y de todo el país, y que nació en el año 2003 con la misión
de generar un cambio sustancial en los procesos de compras públicas que
requerían de transparencia, eficiencia y probidad. Así las cosas, en un
contexto de atender todas las denuncias que se comenzaron a generar y,
el control sobre con quién y cómo se hace la inversión pública. Ahora
bien, el instrumento de cierta manera cumple este imaginario del “querer
ser”; libre de pitutos y “arreglines” entre el actor público y el
sector privado, además sumado a que en esa época ya nos encontrábamos en
el proceso de modernización del Estado con el objeto de buscar un
mercado más accesible y con más oportunidades de negocio para las
empresas no solo grandes, sino también pequeñas. Todo a través de la Ley
19.886.

Por
tanto, hasta acá la lectura que uno pudo hacer sobre está plataforma,
es que en general debería satisfacer tanto las transacciones del mundo
público, como el privado: Maximizar ahorros de compras colaborativas,
impulsar la transformación digital, la simplificación de procesos para
conseguir trámites sin papeleo, y la “confianza ciudadana” en la
inversión pública. Sin embargo, nuevamente debo hacer mención a la
Centralización. Esta política de Estado e instrumento fue pensada para
capitales regionales y no para el mundo rural, las municipalidades
combatimos la brecha y la limitación que nos proporciona la obligación
de usar Mercado Público.

Río
Verde no es la excepción, y más cuando hablamos de comunas rurales y
aisladas, como así también debe suceder en las demás de Magallanes en
función de la alta demanda y poca oferta. En este último punto quiero
detenerme. La oferta que proporciona el mercado en las regiones más
aisladas no se equipara como por ejemplo con la región Metropolitana. En
simples palabras, en Santiago podemos encontrar más de 500 proveedores
en un rubro en específico inscrito en Mercado Público, sin embargo, en M
agallanes
con suerte podríamos encontrar 10 proveedores, o menos. Hace varios
años, se ha vuelto complejo poder agilizar la inversión pública debido a
la limitación del escaso proveedor dispuesto a postular para ejecutar
la inversión pública. Y no sólo estamos hablando de grandes números,
sino también de inversiones más domésticas que involucran el quehacer
diario. En Río Verde tuvimos que comenzar a ponernos creativos para
llamar la atención de algunos proveedores que trabajen en el rubro de la
construcción. En los últimos años hemos incrementado los espacios
públicos, pero ha sido difícil conseguir postulaciones, o competencia
entre proveedores para poder obtener un buen privado. Si bien, sabemos
que también existen otros factores, como lo son los altos costos del
metro cuadrado en una comuna rural, la lejanía, entre otras cosas, pero
aun así, se hace difícil. No digo que no lo conseguimos, sin embargo,
muchas veces debemos llamar a licitación más de dos veces, significando
pérdida de tiempo (¡meses!). Me gusta dar ejemplos para poder dar a
entender esta prob
lemática.
Hace un año aproximadamente de realizó un Taller de Herraje para
caballos, y por supuesto, que todo debía ser contratado a través de esta
plataforma, ¿ustedes creen que un herrador está inscrito en Mercado
Público e interesado en postular por este medio cuando ya este oficio es
escaso en el campo?… y vamos sumando. Somos conscientes que, en los
lugares extremos, como Río Verde, todo tiene un costo mayor, sin
embargo, es importante comenzar a conversar estos temas y modernizar aún
más este tipo de instrumentos o buscar otros, puesto que para que la
inversión pública sea eficiente debe también poder competir a través de
un mercado competitivo, el cual no se da en nuestra comuna, y dudo que
en las que están más aisladas que la nuestra.

 

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