Migración y Derechos Humanos

Trabajadores,
estudiantes, artistas, emprendedores, todas y todos en algún momento
han dejado su tierra natal en busca de más y mejores oportunidades. La
historia de la humanidad está escrita desde muchas experiencias y
perspectivas de personas migrantes que, sin perder los lazos con sus
países de origen, se han convertido en parte del motor de desarrollo en
sus nuevos destinos.

Dejar
atrás tu hogar, no es una decisión sencilla, por el contrario, trae
consecuencias complejas para quienes se va como para los que se quedan.
Muchos lo hacen de manera voluntaria mientras otros, lamentablemente,
deben hacerlo de manera forzada, como el caso de quienes deben escapar
por conflictos armados o la persecución de las que son víctimas.

En
cualquiera de los casos, la migración es una realidad en todo el mundo
que debe ser abordada con responsabilidad, bajo los fundamentos de la
protección de los Derechos Humanos donde los estados deben asumir un rol
relevante.

Lamentablemente,
tanto en Chile como en otros países de Latinoamérica y también en
Europa, se ha asociado la migración con la delincuencia, a pesar de que,
en muchas ocasiones esta relación se establece con fundamentos poco
sólidos o escasa argumentación.

La
sensación de inseguridad o del aumento de los delitos en el país, es
casi una expresión generalizada entre la población, como lo es también
el crecimiento de la población migrante, sin embargo, no podríamos
hablar de una relación directa entre ambas situaciones. Para conocer más
sobre esto, es conveniente recurrir a algunos
estudios
de acceso público realizados durante el último tiempo, donde en muchos
casos se alerta sobre percepciones erróneas sobre la migración y la
delincuencia.

No
podemos desconocer que la delincuencia y la inseguridad constituyen un
preocupación ciudadana que debe ser abordada, pero este análisis
requiere de una reflexión profunda y no debe dejarse llevar por
prejuicios o percepciones aceleradas.

El
18 de diciembre se conmemoró el Día Internacional del Migrante, una
buena oportunidad para conversar sobre el desplazamiento, la movilidad
de personas y las migraciones, sus causas, la inclusión, políticas
públicas, y por supuesto los desafíos para las naciones en cuanto a el
deber de asegurar la realización de las personas en un entorno seguro y
en paz.

Resulta
coincidente que, en esta especial fecha, relacionemos el mensaje de paz
y amor generado en un humilde pesebre allá en Belén de Judá, y en que
Jesucristo, hecho hombre viene al mundo, con la clara misión de
restaurar la dignidad y condición del género humano, mediante la
reconciliación y la validación de toda prerrogativa que co
mo personas Dios había plasmado desde la creación del género humano, transformándolo como ser únicos e irrepetible.

Sería
interesante tener la oportunidad de poder dialogar sobre la temática a
partir del propio sistema escolar, escuchar a las comunidades educativas
y conocer cómo observan y viven en sus propios contextos el tema de la
migración y cómo se puede contribuir a asumir esta realidad, ya no tan
nueva, que sin duda nos involucra a todos.

La
migración es bastante más que una percepción y un porcentaje; va mucho
más allá de un acontecimiento determinado o hecho noticioso.

Hablamos
de casi un millón y medio de personas extranjeras viviendo en Chile,
casi un 0,7% de ellas, están en Magallanes, esto es, familias que deben
adaptarse, se establecen, configuran y reconfiguran como ciudadanos y
habitantes en una nueva tierra con grandes expectativas.

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