Milei: esclavo de sus promesas

Es inevitable dejar a un lado algunos temas que veníamos tratando en columna anteriores sobre la última encuesta de presupuestos familiares en Chile, aspecto que retomaremos la próxima semana. Y es inevitable, producto de la llegada de Milei a la presidencia de Argentina. Este es un hecho que es motivo de reflexión, ya que estamos en presencia de algo histórico en materias económicas; y que a su vez da cuenta del decaimiento provocado por los sectores políticos que han gobernado en los últimos 30 años en el país vecino.

No hay paso atrás. Y esta es la frase que convierte a Milei en esclavo de sus promesas. Y es que este candidato ha prometido demasiadas cosas que son imposibles de cumplir en tan sólo 4 años de mandato. De hecho, el discurso de Milei se ha ido transformando en el tiempo, para pasar a hablar de medidas generacionales que requieren 35 años. De tal manera, que se genera un complejo escenario, ya que por un lado los habitantes de Argentina esperan con ansias que estas medidas se implementen rápidamente, no obstante, la economía no es rápida, requiere tiempo; de modo, que estaremos en presencia de un escenario de inestabilidad política y económica en el corto plazo para Argentina, ya que una cosa, es lo que dice la teoría y otra cosa, es lo que sucede en la práctica.

Pues bien, dentro de las medidas más controversiales del actual presidente electo de Argentina, se encuentra la dolarización. Cuando hablamos de dolarización, ésta no se refiere a equiparar las monedas; es decir, no se refiere a que 1 dólar = 1 ARS. Sino que se refiere a la eliminación de la moneda argentina; de hecho, en una entrevista radial, Milei alentó a los ciudadanos a deshacerse de cualquier tipo de ahorro en moneda local, llamando a ésta como “excremento”. De modo, que su propuesta no se refiere a equiparar las monedas, sino que se refiere a que la moneda oficial de Argentina será el dólar estadounidense. Cobrarán sus salarios en dólares, compraran sus alimentos en dólares, cargaran combustible en dólares, es decir, todo el mercado funcionará de acuerdo al dólar. 

Ahora bien, cuál sería el problema de aquello. El primero, es el tiempo. Dolarizar requiere tiempo y, la promesa de Milei fue de realizarlo en 2 años. Francamente esto muestra inexperiencia como político, más aún cuando hablamos de la burocracia existente en el país vecino, donde se requieren alianzas para que medidas tan controversiales como éstas sean aprobadas en el congreso. Estas alianzas programáticas en la actualidad no existen, de hecho, muchos partidarios de “Juntos por el Cambio” han formulado fuertes reparos a este tipo de promesas, de tal manera que, Milei deberá trabajar bastante para afianzar las débiles alianzas existente en su conglomerado. Segundo, si aceptamos que dolarizar lleva tiempo, existe un periodo donde no existirán mejoras o cambios en la política contingente de Argentina; las cosas seguirán exactamente igual e incluso peor que antes ya que, la incertidumbre sobre la continuidad del peso argentino, llevará a que el dólar cada vez sea más costoso en el país, provocando más inflación durante este periodo inicial. Por último, dolarizar es entregar la política monetaria a otro país. Esto es lo más complicado del proceso, ya que Argentina no podrá tomar decisiones ni medidas que puedan influir en el costo y en la disponibilidad del dinero en su economía local, en otras palabras, dolarizar es entregar la soberanía monetaria a otro país.

En definitiva, Milei se convirtió en esclavo de sus promesas y ya no hay paso atrás. La gran interrogante ahora es: ¿Estará el pueblo argentino preparado para esto?

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS