Militares en las calles

Producto del cambio
climático, presenciamos grandes rachas de viento anormales en la zona
central del país, generando que varios árboles y postes sufrieran graves
consecuencias que alteraron el suministro de energía en sectores
urbanos. Esta situación encontró mal parado a municipios y a las
empresas eléctricas de distribución, que ha llevado a tener la cantidad
impresentable de más de 7 días a vecinos sin suministro eléctrico.
Responsable de todo lo anterior, son la falta planificación en la
mantención municipal de áreas verdes y detección de puntos riesgosos, y
sobre todo la capacidad de anticipación para dar respuesta del
responsable de la concesión eléctrica de cada lugar.

Los
cambios constantes de los escenarios culturales, biológicos, de
migraciones, de desastres y del cambio climático, han llevado a que las
Fuerzas Armadas tengan más y más despliegues, si bien su mandato
constitucional así lo exige, hay que destacar que hay que tener harta
paciencia y vocación para estar al pie del cañón cuando el Estado llega
tarde, para el recuerdo quedara la única y exclusiva función de
entrenarse y preparase para la guerra, hoy esa función es una de las
tantas para las cuales deben prepararse, entrenar, capacitarse y actuar.

En
la zona norte, el apoyo necesario para controlar y reforzar las
fronteras de la migración ilegal de varias personas, que usan pasos no
habilitados para ingresar como delincuentes, sin ser contabilizados, ni
presentar su identidad verdadera, hacen necesario que las policías en
conjunto con las Fuerzas Armadas se desplieguen en la frontera norte.

También,
el eterno conflicto, que promueven algunos grupos radicales de Mapuches
en la Araucanía, y que se ha expandido a otras regiones vecinas,
afectando el desarrollo, la educación, la inversión y la seguridad de
grandes territorios, ha necesitado un constante “Estado de Excepción
Constitucional”, situación que moviliza a funcionarios de todo el país
durante todo el año.

Por
último, la ineficiencia de los municipios y de las empresas de
distribución eléctrica, ha gatillado nuevamente en llamar al Ejército a
las calles, para ayudar a la remoción de árboles que estén debidamente
trozados. No dudo de la voluntad y del compromiso del alma que tienen
los militares con su pueblo, para dar su sangre y sudor por el amor al
prójimo, pero no será que se está normalizando que los errores y
falencias de los políticos que nosotros mismos elegimos, siempre esperen
que los militares vengan a apoyar la solución de problemas. Solicitar
ayuda a las Fuerzas Armadas, no es ninguna gestión, es acudir a nuestro
último recurso, situación que se hace cada vez más normal. Las
emergencias complejas de origen natural y social, llegaron para quedarse
autoridades.

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