El
espacio marítimo del país abarca unos 3.400.000 kilómetros cuadrados.
Es decir, es 4,5 veces mayor que el espacio terrestre. Allí se realizan
actividades tan diversas como la pesca artesanal e industria, la
acuicultura, los deportes, la conservación, la actividad turística y el
transporte marítimo. El 95% de nuestro comercio exterior se realiza por
medio del mar. Si consideramos además la cantidad de metros lineales de
borde costero y las zonas donde se podría avanzar en acuicultura,
nuestro país tiene una tremenda oportunidad de desarrollo económico. Si
consideramos que hoy existe un Ministerio de Bienes Nacionales que
administra los bienes en el territorio terrestre, resulta del todo
lógico tener un Ministerio del Mar, que permita dinamizar y modernizar
el uso y usufructo de ese tremendo territorio.
Frente
a un escenario desalentador en términos económicos para este año y para
los que vienen, se tienen que buscar alternativas viables para aumentar
la producción, el empleo y el crecimiento. Algunos asesores de
inversiones y economistas señalan claramente cuáles serán las
proyecciones para este año. Desde Inversiones Security estiman que
durante 2022 podría darse un alza del PIB de 1,5%. Mientras que Ramírez,
de Coopeuch, mantiene su proyección del IPoM de marzo, que posiciona el
crecimiento entre 1% y 2%. Sergio Godoy, economista jefe STF Capital,
apunta a que con el leve crecimiento de la producción industrial este
mes, sus proyecciones de crecimiento del PIB para este año se rebajan
desde 3,0% a 2,8%. En tanto, desde Clapes UC, Henríquez proyecta
preliminarmente que para abril y mayo las tasas de crecimiento
interanual serían de 3,5% y 0,7% respectivamente. Al mismo tiempo, desde
el propio Gobierno y desde instituciones como el Banco Mundial, se
estima un muy bajo crecimiento para el país, esto con la situación
actual.
Otro
de los factores a evaluar, es la necesidad futura mundial por proteínas
para la alimentación de la humanidad. En 2030 habrá en el planeta unos
8.500 millones de habitantes, y cerca de 10.000 millones en 2050, frente
a los 7.700 millones de personas que lo habitamos hoy. Son cifras
extraídas de las perspectivas de la población mundial que acaba de
publicar Naciones Unidas. Con las actuales tecnologías y los niveles de
producción ganadera y agrícola para producción alimentaria en el mundo,
ya existe una brecha de déficit para la alimentación mundial, razón por
la cual gran parte de los países desarrollados y autoridades serias y
responsables, ha comenzado un proceso de aseguramiento alimentario,
consolidando estrategias para el uso racional y eficiente de la tierra y
el mar, para asegurar la alimentación de sus ciudadanos, lo que incluye
incluso la provisión de agua dulce, mediante la desalinización.
Si
queremos emular a los países desarrollados, deberíamos evaluar esta
alternativa para generar las condiciones mínimas necesarias para
transformar a nuestro mar en la base del desarrollo productivo, que
fomente la pesca artesanal e industrial, junto con la acuicultura, y que
todas puedan cohabitar, que genere más y mejor turismo, que permita el
desarrollo de energía como en los países nórdicos y que permita aumentar
el comercio internacional y la riqueza del país.