Mis respetos… A la “cocina política” Chilena: huelen a putrefacción…

Después
de 31 días del “despertar del pueblo Chileno”, y después de que
millones de personas salimos a la calle a manifestar nuestra molestia
por los abusos, excesos y privilegios de la élite política y económica
chilena, puedo sacar algunas conclusiones que luego sustentarán mi
opinión de cómo va a terminar esto…

La
primera conclusión es que el Programa de Gobierno del Presidente
Sebastián Piñera terminó. Terminó porque un Presidente llega al poder en
base a ese programa y los compromisos que asume con la comunidad en
general. Los “tiempos mejores”, el “crecimiento al 4%” y el “oasis
chileno en Sudamérica” no llegaron nunca. Terminó porque cuando tomas la
decisión de convocar a las Fuerzas Armadas, no puedes recibir de parte
de las instituciones castrenses un “no Presidente”. Terminó porque hoy
deberá aplicar un programa de gobierno orientado hacia la justicia
social, lo que nunca estuvo en sus cálculos. Terminó porque no supo
interpretar lo que la sociedad está demandando.

Pero
increíblemente después de 31 días, ese no es el principal problema,
porque ahora el conflicto empezó a mutar, y la incapacidad de las
personas que hoy son parlamentarios(as) y las personas que lideran los
partidos políticos, comienzan a ser protagonistas más activos en el
problema. Esto, porque después de todo este tiempo, la última encuesta
Cadem concluyó que el 78% de los chilenos queremos una nueva
constitución, entregando una preciosa herramienta para que la élite
política de este país pudiese entonces encontrar un camino hacia la
solución del conflicto
social.
Pero como esta élite política es parte del problema, no podía más que
estar a la altura, y llegar al día jueves de esta semana a un “punto
muerto”, sin acuerdo en la forma para lograr cambiar nuestra carta
magna. Son tantas sus ambiciones, tanto su amor al dinero y al poder,
que son incapaces de organizarse y ceder posiciones por el bien de
Chile. Seguramente muchos de ellos no querrán perder sus garantías como
diputados(as) o senadores(as), y no se dan cuenta de que su “cocina
política” huele a putrefacción. Se quieren “arreglar los bigotes” para
poder reelegirse, cuando el pueblo está preparando su respuesta: ningún
parlamentario será reelegido, por el bien de Chile.

Otra
de mis conclusiones es que debemos hacer un reconocimiento especial a
los alcaldes(esas) y concejales(as) de este país, hombres y mujeres “que
la tienen clarita”… y esto no es por pura casualidad, es porque tienen
“más calle” que el resto, y son quienes han propuesto la mejor
alternativa, una consulta ciudadana para definir el mecanismo. Y es eso
lo que la comunidad quiere…participar de este nuevo Chile. Mis respetos
porque tuvieron la capacidad de “ponerse de acuerdo” y hacer un
ejercicio de democracia participativa, dejando de lado sus legitimas
posiciones políticas.

Finalmente
creo que la forma de salir de esta crisis es con mucha participación de
la comunidad, con mucha humildad y mucho diálogo y con los
parlamentarios(as) lo más lejos de esos procesos, porque de verdad su
“cocina política” huele a pu
trefacción. 

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