Moral autónoma

Como
se señaló en la columna anterior la moral es un conjunto de normas,
creencias y valores que funcionan como guías del comportamiento. Es
decir, la moral orienta a la persona en cuanto a las acciones que son
buenas o malas.

Durante
la primera etapa de vida de los seres humanos no existe el desarrollo
moral, debido a la falta de conciencia o consideración por las reglas.

En
la siguiente etapa que es la llamada heterónoma (aproximadamente entre
los 5 y 9 años) es donde se forma la conciencia moral. En este periodo
los niños aceptan las reglas externas como si fueran absolutas y las
acatan por temor al castigo. Además, estos consideran que la moralidad
obedece las reglas y leyes impuestas por las autoridades, las cuales no
se pueden cambiar. Aquí los niños internalizan las normas morales. Por
lo mismo es muy importante que los padres y formadores, pongan mucha
atención en esta etapa, porque es donde los niños están aprendiendo a
distinguir lo bueno de lo malo y estos serán los criterios que los
acompañará el resto de sus vidas. Durante la heteronomía los niños
adquieren las normas que sustentan o justifican tanto sus decisiones
personales como sus acciones. Estos razonamientos provienen de los
valores, de la imitación de los adultos, de la influencia de los
educadores, del temor a ser castigado, etc. Por lo tanto, cuando los
niños en la etapa heterónoma han aprendido: a ser conscientes de los
límites que marca la autoridad y la aceptan; cuando han construido una
escala personal de valores y han aprendido a vivir de acuerdo con ellos;
cuando han asimilado que las acciones tienes consecuencias, cuando se
les ha enseñado a ser coherentes entre lo que dicen y lo que hacen;
cuando asumen compromisos personales y sociales y los cumplen. Entonces
las personas no entrarán en conflicto con la sociedad en la etapa de
autonomía moral (caracterizada por el relativismo) porque podrán
realizar juicios de manera adecuada, responsable y podrán actuar en
consecuencia y en base a criterios claros sobre lo que es bueno y es lo
que es malo los que ya han adquirido previamente.

La
etapa siguiente llamada moralidad autónoma (10 años en adelante) es
considerada como la capacidad del ser humano para tomar decisiones de
manera voluntaria y libre de influencias externas de ningún tipo.
Entonces, si un ser humano no ha internalizado las reglas morales (las
cuales debería estar cimentada en la fase anterior) cuando tenga de
actuar de manera libre y soberana: ¿Cómo van a discernir entre lo que es
bueno o es malo en el proceso de toma de decisiones?

Tal
vez las dificultades en la rehabilitación y el aumento de las
transgresiones a las normas (entre ellos la delincuencia) este originado
precisamente en la falta de formación moral y valórica en los niños
antes de los 10 años de edad. De ser así, habría que implementar y
promover modelos educativos, a la brevedad, que estén cimentado
fuertemente en los valores.

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