Todos
estaremos durante los próximos días recordando el famoso “Permiso de
Circulación” como uno de los tantos gastos que debemos responsablemente
asumir en el mes de marzo, este es un permiso que cada municipio otorga
con validez nacional, para que todo tipo de vehículo circule por las
calles acorde a la ley, entre estos se incluyen carros de arrastre,
automóviles, camiones, y maquinaria pesada entre otros, pero algo
destacable sucede en la actualidad, este trámite es uno de los tantos
ingresos que debe salir a obtener el municipio a costa de los habitantes
de una comuna. La municipalidad no tiene un presupuesto dado por el
Estado como si fuera un organismo público, como el Servicio de Impuestos
Internos o el Servicio de Salud, a los cuales les llega en base a un
presupuesto fiscal anual un monto de dinero que los financia, a raíz de
esto último las municipalidades deben salir a gestionar sus ingresos y
el permiso es una forma consagrada en la ley para que los usuarios
paguen el impuesto a circular por las calles.
Comúnmente
se vincula que el Permiso de Circulación está relacionado a que los
municipios con el dinero recaudado ejecutaran acciones y proyectos que
van en directo beneficio de los automovilistas, lamentablemente esto es
solo un sueño, no hay obligación alguna que instruya gastar lo recaudado
por este ítem en temas viales comunales, en cambio la situación es que
del total de los recaudado aproximadamente un 40% ingresa de forma
directa a la municipalidad, y un 60% se destina al fondo común municipal
(FCM) , que también destina fondos a las municipalidades de la región,
siendo esta una vía indirecta de recaudar este impuesto a circular y que
hace una redistribución nacional de los ingresos municipales.
El
permiso tiene en mi opinión dos grandes falencias, la primera es que en
ningún caso obliga a que lo recaudado sea gastado en beneficio de los
conductores o de la infraestructura vial, permitiendo que estos fondos
paguen la cuentas de servicios básicos, deudas y sueldos, además mi
segunda opinión es que el auto dejo de ser un lujo y se castiga al
propietario de un vehículo con impuesto al combustible, impuesto a la
compra del vehículos nuevo y pago de IVA, y si bien hay temas como
reducción de uso de combustibles fósiles y la electromovilidad para que
sean más sustentables, este cobro del permiso de circulación merece que
se reestructure con sus objetivos y su fin, ya que como ciudadanos
debemos controlar y cuestionar el real destino de los fondos recaudados
por el cobro de un impuesto más que el ciudadano debe pagar y que está
siendo disfrazado de permiso de circulación, desde siempre nos dicen a
todos que es para reparar las calles, pero los peajes son para reparar
las carreteras, el impuesto específico es para reparar las carreteras y
el permiso de circulación también nos dicen que es para lo mismo, algo
no está bien. No más cobros duplicados y disfrazados por circular en las
calles de nuestro país.