Municipalidades, el eslabón vulnerable

Este es un año electoral, nuevamente los ciudadanos tendremos que ir a las urnas, para definir cargos de elección popular a fin de año, tendremos que sufragar para elegir al alcalde y el cuerpo de concejales de la comuna de Natales.

Las municipalidades en todo Chile tienen algo en común, son vulnerables en forma positiva o forma negativa, como a su vez a la buena gestión o mala gestión de sus alcaldes, situación que se viene demostrando, sin importar el color político y el lugar de Chile. Pasan los años, y la historia se repite, existen irregularidades que investigar.

Las municipalidades son el motor del cambio de los problemas que afectan a los vecinos, desde ahí nace el tratamiento eficiente y profesional para dar respuesta y  solución a los problemas, para visualizar el desarrollo de la comunidad para las futuras generaciones; el empleo, el progreso y el desarrollo, nacen de una visión municipal.

La municipalidad, se parece mucho más a una empresa que, a un organismo fiscal, si bien la normativa que lo regula es completamente ligada a la administración pública nacional y es parte del Estado, la necesidad de salir a buscar el presupuesto cada año, lo hace diferente. Un Ministerio en enero ya tiene listo el presupuesto a gastar, en cambio una municipalidad tiene programas temporales, ingresos variables y un presupuesto flexible que sufre modificaciones y que, en un porcentaje, representa el nivel de gestión que puede tener, sumado a ingresos del Fondo Común Municipal. Hay alcaldes que traen dinero a las comunas y otros, simplemente no atraen inversión, o sea cero pesos desde afuera, la municipalidad es el puente para que la inversión pública y privada llegue a la comuna.

En estos días, la Municipalidad de Maipú, está en el ojo del huracán; pero todas las municipales del país están en la misma situación, los líos de dinero, la figura de tener corporaciones a su cargo, y el traspaso de la Educación Municipal al nuevo Servicio Local de Educación, demuestra que los dineros se gastaban conforme a la ley, pero en otros destinos, que no son para los que fueron definidos en un comienzo, afectando a los más pobres y necesitados, “el dinero debe llegar a los más pobres sin excusas”.

Es difícil robar dinero a los Municipios, existe una manera más elegante, simplemente se mal gastan los recursos, se pagan sueldos bastante atractivos, se compra sin control, se es poco eficiente en los procesos, y finalmente se cometen faltas, que al ser judicializadas se deben pagar costas y multas, lamentablemente cualquier error de los municipios repercute nuevamente en los más vulnerables, es dinero que no va a parar a los programas más urgentes, se pierde y diluye en el aparato burocrático. Se ha avanzado bastante en mejorar los mecanismos de control, pero “realizada la ley, hecha la trampa”

Las municipalidades, seguirán enfrentando el ojo crítico de ciudadanos, personas más formadas y capacitadas, la fiscalización de los concejales es tibia en la mayoría de los casos, y es responsabilidad de todos fiscalizar, observar y cuestionar el organismo que es responsable de nuestra calle, la salud primaria, el desarrollo y su progreso, entre otros temas relevantes. 

Las municipalidades, son el eslabón que está en contacto directo con el territorio y con su gente, pero es el más vulnerable a la ineficiencia e ineficacia.

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