Nada ha cambiado

La
política está abusando en la fragilidad del pueblo. Las personas más
vulnerables son la excusa para levantar programas de Gobierno que en el
papel suenan como una arenga de Williams Wallace, en Corazón Valiente.
Te remueve el espíritu, te hace un nudo en la garganta, te motiva 5
minutos, por fin alguien nos entiende y realizará justicia social.

Los
programas de Gobierno sufren reveses. Porque los partidos políticos se
olvidan de que nuestro país sufre de incendios forestales, inundaciones
y Dios nos libre de terremotos y tsunami; e incluso una pandemia,
digna de una película de ciencia ficción.

Un
estudio publicado en abril del 2022, visado por el Centro de Políticas
Públicas de la Universidad Católica, Chile tendría un déficit de 641.721
hogares. Estimar el valor de una vivienda no es fácil, ya que depende
de la región y la ubicación urbana o rural, pero si caprichosamente lo
estandarizo en $36.000.000 (que encuentro poco), implica que Chile
necesitaría $23 billones de pesos para lograr esa meta. El presupuesto
anual del país, para todos los gastos es de solo $79 billones.

En
el año 2021, un estudio de la Universidad de Washington estimó un
déficit de 11.728 médicos en nuestro país, y en suma de matronas y
enfermeras se requieren 4.600 profesionales más. Si la oferta académica
fuese capaz de generar esa cantidad de profesionales. ¿El Estado de
Chile tendría los recursos para financiar becas y las remuneraciones de
ellos? Si ha esto sumamos la falta o precariedad de hospitales y
consultorios, o instalaciones a medio terminar ¿Cuánto dinero más se
debería invertir para lograr el óptimo? ¿Y cuanto será los montos
necesarios para entregar medicamentos a los pacientes más vulnerables, o
tratamientos psiquiátricos y oncológicos para todos?

El
año 2019 la pensión básica estaba en $110.201, hoy estamos en $206.173.
En el mundo de los números se visualiza un aumento interesante, pero
caminando por un supermercado, no deja de ser tristemente insuficiente.

Sabiendo
todo esto, extraído de fuentes serias y conocidas por todos, en
especial por quienes se dedican a la política, y muchas más necesidades
que tienen nuestro país que no alcanzo a detallar. ¿Es necesario ofrecer
el sueño americano en las campañas políticas y engañar al electorado
que, dentro de su magra realidad, solo le resta vivir de la esperanza?
Es increíble como se va entendiendo el no saber hacer política, cuando
ambos frentes viven en una interminable lucha, para ellos de titanes,
pero que son burdas zancadillas, que hicieron desaparecer la política de
los acuerdos, y solo las utilizan cuando sus intereses sectoriales son
amenazados. Necesitamos de ese cinismo para buscar soluciones, porque el
enfermo, el pensionado o el allegado no les interesa que le hablen
bonito o sean infantilmente confrontacionales en los medios. Ellos
necesitan ayuda, y que realmente la dignidad se personifique en los
servicios y beneficios públicos y no sea solo parte de un eslogan de
campaña.

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