Necesaria rendición de cuentas en democracia

Este
histórico proceso electoral que estamos viviendo nos ha permitido
empezar a despejar numerosas dudas sobre el estado de situación, en
diferentes niveles.

La
ciencia política denomina “rendición de cuentas” vertical el mecanismo
mediante el cual la ciudadanía ejerce un robusto control sobre sus
representantes. Así como la rendición de cuentas horizontal refiere al
control que los órganos del Estado deben realizar mutuamente, entre
ellos, la rendición de cuentas vertical se efectúa desde el poder
ciudadano hacia los diputados, senadores, alcaldes, concejales,
ministros, etc. Las elecciones son un momento crucial para llevar a cabo
la exigencia a los representantes, pero no son el único momento. Por
eso, en este proceso electoral debemos recordar que aun cuando las
elecciones sean el momento más feliz de nuestra vida democrática, luego
todos somos responsables de ejercer nuestro derecho al control. Es
decir, ser peritos morales acerca del cumplimiento de todo aquello que
los gobernantes nos han prometido, y al mismo tiempo fiscalizar su
honestidad.

Una
instancia decisiva en ese sentido son los debates, en donde los
candidatos con puntos de vista diferentes, incluso opuestos, discuten
sanamente las ideas, permitiendo de esa manera que toda la comunidad
pueda analizar críticamente y elegir entre ellos. El debate como
fenómeno social se remonta a la democracia ateniense, y cobra fuerza en
la modernidad en esos espacios donde adquiría sustancia lo que luego se
llamaría “opinión pública”.

Tener
una opinión pública sólida, informada, que sepa decidir políticamente
exige la rendición de cuentas de todos aquellos que han ocupado cargos
públicos, porque es allí donde realmente las personas demuestran lo que
son. Por ejemplo, que el candidato Jorge Flies crea que es “estratégico”
no asistir a los debates, es de una bajeza moral sin precedente en
nuestra historia. Luego de haber dejado sin trabajo a más de mil
familias y cientos de PYMES, Jorge Flies se burla de toda la sociedad,
escondiéndose y creyendo así que la gente es tonta, mientras también se
ríe de los medios de comunicación.

No
tengo dudas que a la barra brava del candidato Flies le importa un
pepino la rendición de cuentas en democracia y la transparencia que debe
demostrar todo aquel que se postule a un cargo público (en la calle me
lo han dicho). Igual que las barras bravas del fútbol, saltan en el
tablón de espaldas al partido de fútbol, sin interés en el juego limpio…
lo relevante es ganar y recibir los regalos que el presidente del club
entregará a los jefes de la barra en un rincón oscuro del camarín.

No
estoy sorprendido por su accionar. Como siempre digo, la política
tradicional consiste en poner los intereses propios por encima del bien
común, y eso es lo que han hecho Flies y todos los partidos políticos
que rebanan el pan solo entre y para sus cúpulas.

Mientras tanto, los habitantes trabajadores y honestos de Magallanes, seguimos de pie y de frente al viento.

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