Es muy necesario que el próximo Presidente de la República, que asumirá el 11 de marzo de 2022, sepa muy bien cuáles son las necesidades de las zonas extremas. Pero lo principal será que les
da solución que no le han otorgado los últimos cuatro mandatos
presidenciales que en esta país han estado en poder de solo dos
personas. ¡Algo impresentable! Por ejemplo, saber que las principales
necesidades en los sectores rurales de la Patagonia radican en el
mejoramiento de los caminos. Y ahí en la Región de Magallanes y
Antártica Chilena recién se están pagando deudas pendientes, porque
siempre se esperaba contar con el RS (rentabilidad social) necesario.
Pavimentar los caminos en los sectores rurales mejorará
considerablemente la calidad de vida de estos pobladores que necesitan
tener conectividad con nuestros centros urbanos de la zona más austral
del país. Es necesario ser más solidario con las regiones que luchan por
su integración territorial,
y esta disposición de muchos gobiernos centralistas no ha existido por
décadas. La Patagonia como un territorio alejado del continente merece
también una atención preferencial por parte de los organismos del Estado
por los escasos medios disponibles. Los problemas de las zonas extremas
son de primera necesidad, y en vista de ello el próximo Presidente debe saber que tiene que mejorar
la sintonía para ayudar a una región aislada del resto del país y donde
todo lo que se necesita para sobrevivir es bastante más caro en
relación a lo que sucede en otras regiones. Por eso se insiste en la
necesidad de que haya un sueldo diferenciado al resto del país, mayor ingreso que les permitirá a todos los trabajadores y sus familias solventar
los altos costos de los productos que llegan a la región por diferentes
conductos y así poder vivir en forma más digna.